Tercera aparición de la Virgen de Fátima | como nadie te lo había contado antes

Era un viernes el día en que se daría la tercera aparición de la Santísima Virgen. Lucía, que hasta la tarde del día anterior estaba resuelta a no ir a la Cova de Iría, al aproximarse la hora en que debían partir, se sintió de repente impelida por una extraña fuerza, a la que no le era fácil resistir. Fue a buscar a sus primos, que se encontraban en el cuarto, de rodillas, llorando y rezando:

— Entonces, ¿no vais? Ya es la hora.
— Sin ti no nos atrevemos a ir. Vamos, ¡ven!
— Pues yo ya iba…

Virgen de Fátima
Virgen de Fátima

Los tres niños se pusieron en camino. Al llegar al lugar de las apariciones se sorprendieron con la multitud que había acudido —más de dos mil personas— para presenciar el extraordinario acontecimiento.

Según el Sr. Marto, padre de Francisco y Jacinta, en el momento en que la Santísima Virgen apareció, una nubecita cenicienta flotó sobre la encina, el sol empalideció y una brisa fresca comenzó a soplar, aunque fuese pleno verano. En medio del silencio profundo de la gente, se oía un susurro como el de una mosca en un cántaro vacío.

Es la Hermana Lucía quien narra lo que entonces sucedió:
“Vimos el reflejo de la luz como de costumbre y, enseguida, a Nuestra Señora sobre la pequeña encina.

— ¿Qué quiere Vuestra Merced de mí? —pregunté.
— Quiero que vengáis el 13 del mes que viene, y que continuéis rezando el Rosario todos los días en
honor de Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra, porque sólo Ella los podrá socorrer.

— Quería pedirle que nos dijera quién es y que hiciera un milagro con el que todos crean que Vuestra Merced se nos aparece.
— Continuad viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quién soy y lo que quiero, y haré un milagro que todos han de ver, para que crean.

Videntes despues de la aparicion de la Virgen de Fatima cuando le mostro el infierno
Videntes despues de la aparicion de la Virgen de Fatima cuando le mostro el infierno

Entonces hice algunos pedidos [de parte de varias personas]. Nuestra Señora dijo que era necesario que rezasen el Rosario para alcanzar las gracias durante el año. Y continuó diciendo:
— Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, sobre todo cuando hagáis algún sacrificio: ¡Oh! Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María”.

 

Extraído de: Fátima, Por fin mi Inmaculado Corazón Triunfará, Mons. João S. Clá Dias; Heraldos del Evangelio.

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