Sólo con Jesús de Candelaria sucede

Jesús de Candelaria (2)

Anécdota de: Leo Valle.

Hace unos días leí una anécdota titulada “De esos turnos que se cargan una vez en la vida” mi anécdota es similar.

Soy Antigüeño, siempre crecí viendo las transmisiones en los canales nacionales de los cortejos Procesionales de la cuidad de Guatemala, desde pequeño siempre cautivó mi atención el cortejo de Jesús de Candelaria, mi hermano todos los jueves santos me levantaba para ver la transmisión de Jesús de Candelaria; nunca entendí cuando amigos que tenían turno en Candelaria hablaban de que habían tenido un “turnon”, a veces se enojaban conmigo porque les decía “agradecidos deberían de estar por cargar, ya que hay muchos que quisiéramos cargar allí pero no podemos”.

Jesús de Candelaria (1)

No poseo carro y en esas épocas era bastante pequeño como para ir a hacer esas largas colas en la noche-madrugada, finalmente en el 2010 logre cargar a Jesús de Candelaria, por varios años me dieron la misma cuadra , el santuario de Guadalupe con la marcha “Señor de Esquipulas”, cuando llegaba a recoger mi turno siempre veía el número de turno y luego leía la dirección, al no vivir en la capital no tenía noción de donde era la cuadra, siempre me asistía del marchero.

En el 2014 veo el turno y era el 113, me embargo una gran tristeza, no iba a poder cargar, el horario del turno me hacía imposible trasladarme en bus de la capital a la antigua, en el 2015 recojo mi turno, veo la dirección y no me dio felicidad ver que era una hora en la cual podría ir y regresar sin problema, nunca me percaté que cuadra me tocaba, días después veo la publicación en Facebook de un amigo que está lleno de alegría y agradecía a Jesús de Candelaria por poderlo cargar frente a catedral, publicó la foto y pude observar que era el turno 90 y recordé que yo tenía el 89 ¡me quedé helado!

Procesión de Jesus de Candelaria Cristo Rey 2015, Jueves Santo, Parroquia Candelaria (64)

Hasta ese momento me percaté que cargaría frente al palacio, la espera fue larga, llegó al fin tan esperado día, salí temprano de antigua, me integré al cortejo en el cerrito del Carmen, acompañé a Jesús hasta que llegó mi turno, mis nervios eran muchos, la emoción y el ambiente único del día me inundaba, dentro de mí estaba el sentimiento y el pensamiento Antigüeño “ojalá y no me releven” cosa que en la antigua es común, cargar más de una vez, pero en la capital eso es imposible.

Recibí el turno y empieza a sonar la marcha “una lagrima” termina la marcha y se acerca el cambio, entre la fila veo que había una niña acompañando a su padre que estaba formado en la fila, su padre estaba en silla de ruedas esperando el turno, suena el timbre y se baja el anda, empiezan los hermanos a cambiar de turno pero a mí lugar nadie llegó, esperé y hecho el cambio suena nuevamente el timbre, nadie me relevó, increíblemente el señor que estaba en silla de ruedas era a quien deberían de haberle entregado el turno, las lágrimas llenan mis ojos, suena “tú eres Pedro” el sentimiento es único e indescriptible, al llegar frente a catedral de baja el anda para la bendición de monseñor, me doy la vuelta y veo a la niña con su padre en silla de ruedas, me acerqué a Él, le dije que yo iba en el brazo que era su turno, le di la mano y empezó a llorar, por supuesto que oré por Él; sonó el timbre y empieza “la granadera” y hasta ese día entendí lo que muchos decían “Jesús de  Candelaria sola da esos turnos una vez en la vida”.

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