El Señor del Descendimiento: Su historia.


Cucurucho en Guatemala / El Salvador tuvo el privilegio de conocer parte de la historia de La Hermadad y en especial de La C.I. del Señor del Descendimiento y acá te compartimos el primer artículo.

El Señor del descendimiento de la legendaria ciudad de Izalco en El Salvador, fué tallada por el escultor Guatemalteco Fermín Caballero; la altura de la Consagrada imágen es de ciento setenta y cinco centímetros con un peso correspondiente a su talla. El nombre de Señor del Descendimiento se lo dieron los izalqueños, dado que fué un acuerdo entre el escultor y el donante. La imagen que puede enclavarse y desenclavarse, fué estrenada el viernes santo 07 de abril del lejano 1882. ¿Como se obtuvo? El señor José Miguel Anaya, un visionario y creyente de nuestro catoliscismo; emprendió un viaje a la hermana república de Guatemala en busca del reconocido artista que realizó la hermosa imagen. Uno de los requerimientos era que la obra tuviera gonses para poderlo desenclavar. Un año fué el plazo que se acordó en esa fecha para ser entregada la tan delicada obra de arte y que tuvo un valor de quinientos pesos de plata puesta en Guatemala.

Don Miguel Anaya; donante de la C.I. del Señor del Descendimiento.

Don Miguel Anaya; donante de la C.I. del Señor del Descendimiento. (Fotografía: Archivo Histórico HSE, Reseña Histórica)

El Señor Francisco David Sarmiento, ex presidente de La Hermandad del Santo Entierro de Izalco manifestó en uno de sus mensajes que “el Señor José Miguel Anaya pensó que la forma más perfecta de que nuestra religión y ciudad tuviera un mayor realce en el acontecimiento de la muerte de nuestro extraordinario redentor, era obtener una imagen que representara la calidad humana que este tuvo en su vida y especialmente el momento en que descendió de la cruz”. De ahí es que buscó la manera de obtener la bellísima imagen.

¿Como llegó a El Salvador? Fué a principios de 1882 que se preparó una comitiva que viajaría a Guatemala para trasladar al Señor del Descendimiento. Gravemente enfermo, el donante José Miguel Anaya ya no podía viajar y depositó su confianza en sus amigos; en especial en Domingo Castro quien fué nombrado jefe de la comitiva y depositario del dinero correspondiente al pago de la imagen. Conformada la comitiva, emprendieron viaje los hermanos Tiburcio, Antonio Marín, Domingo Barrera, Alejandro Morón, Domingo Castro, Leandro Marín y dos Guatemaltecos quienes iban como guías expertos, puesto que en ese entonces no habían caminos bien determinados, si no que se viajaba en veredas de fácil extravío. El inconveniente que se les presentó fué el embalaje de la obra, lo cual se resolvió tras la compra de un ataúd corriente para su transporte. La imagen fué envuelta con varias sábanas de modo que viajara bien protegida y sin movimiento. Fueron 50 días los que los que tardaron entre ida y vuelta para llevar la imagen a la ciudad la cual es su casa.

C.I. del Señor del Descendimiento (Fotografía: Revista La Cuaresma "Fe y Tradición 2010)

C.I. del Señor del Descendimiento (Fotografía: Revista La Cuaresma “Fe y Tradición 2010)

¡El recibimiento! Fué el 28 de marzo de 1882; el pueblo entero se aglomeró en el lugar que correspondía esperar a la bellísima imagen (Calle el cambio de la ceibita; ahora conocida como 5ta avenida sur del Barrio Santa Cruz). Cohetes, música y en una jubilosa procesión fué llevada la imagen al hogar de don Miguel Anaya (quien había decaído mucho de salud). Cuando pudieron ver la obra, todo el mundo quedó asombrado de la perfección de aquella obra de arte y fué llevada hasta donde se encontraba el donante, del cual sus palabras fueron: ¡Vaya! Así era como me la había imaginado; así era como la quería. Momentos mas tarde, el donante entregó su alma y descansó en paz. Son 134 años ya de la ahora Consagrada Imágen del Señor del Descendimiento de Izalco.

Fuente de La información: Fernando Arturo Rivera