Rezado Inmaculada Concepción de San Antonio Teocinte 2016


Séptimo Solemne Rezado de la Centenaria Imagen de la Purísima Inmaculada Concepción, “La Reina del Cielo”, Aldea San Antonio El Teocinte, Domingo de la Alegría 11 de diciembre de 2016.

ALEGORÍA PROCESIONAL: “Templo y Sagrario de la Trinidad”

María Santísima por excelencia fue el primer vaso limpió donde moro la Santísima Trinidad y el Orbe reconoce en ella como digan embajadora del altísimo.

La relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo de la siempre Virgen María, es muy evidente. La maternidad divina de María ha vinculado a María estrechamente con la Santísima Trinidad, María, como madre del Hijo, se relaciona con el Padre y del mismo modo con el Espíritu Santo, por obra del cual concibe al Hijo. Tal como lo reza la jaculatoria que hacemos en el Santo Rosario, “María, Hija de Dios Padre, María Madre de Dios Hijo, María Esposa de Dios Espíritu Santo”, reconocemos en la oración las íntimas relaciones entre la siempre virgen María y el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Inmaculada Concepción “Reina del Cielo” Aldea San Antonio Teocinte.

El relato de la Anunciación, nos muestra como María es circundada en el misterio de Dios Padre, en especial con humildad para acoger por obra y gracia del Espíritu Santo al Hijo del Padre. El Espíritu Santo, es esposo de María, ella es parte de la relación de amor eterno entre el Padre y el Hijo, y también la relación de amor que une al Padre con el Hijo encarnado en su seno. El Espíritu Santo es también el vínculo de la alianza entre Dios y los hombres en la Iglesia. María, arca de la alianza, Esposa de las bodas escatológicas entre Dios y su pueblo. María, está íntimamente vinculada al Espíritu Santo, derramado sobre ella para actuar la nueva y eterna alianza, sellada en la sangre de Cristo. En el Espíritu Santo, María se une con el Padre y con el Hijo. En el Espíritu Santo, María participa de la fecundidad del Padre y de la filiación del Hijo. Esposa en el Espíritu, vínculo de unidad, sello del amor divino en su vida trinitaria y en su actuación salvadora. Madre del Hijo de Dios, hija predilecta del Padre, María es “Templo del Espíritu Santo“, “Sagrario y Mansión estable del Espíritu de Dios“. El Espíritu es el que hace de María la Esposa, haciéndola Virgen Madre del Hijo y de los hijos de la nueva alianza.

DETALLES DEL ADORNO:

Abre el conjunto alegórico, elementos fundamentales que siempre encontraremos delante de un Sagrario como lo son las velas que significa la luz del mismo Cristo que recibimos en el Sacramento del Bautismo. Seguidamente, un ángel portando lirios en un campo fértil, que representa la humanidad que se engalana con la belleza del Creador. Al centro de la andas, en una nube acompañada por querubines, observamos a La Centenaria Imagen de la Purísima Inmaculada Concepción bellamente ataviada con tunicela azul y manto Dorado que le dan la dignidad de la realeza de María. En la parte final, encontramos a la Santísima Trinidad de la cual la Virgen María fue revestida al aceptar ser el Templo donde se contuvo el hijo del Eterno Padre.