Quetzaltenango: Fe, orden, respeto y devoción.

Quetzaltenango: Fe, orden, respeto y devoción.

No sabemos con exactitud como la ciudad de Quetzaltenango conservo a lo largo de los años lo que caracteriza a un solemne cortejo procesional. Muchas veces, como devotos o cucuruchos, nos quejamos del desorden de la fila, de las ventas y de la actitud de las personas que dicen acompañar o organizar un cortejo procesional en otros lugares de nuestro país, pero Xela, como cariñosamente la conocemos, aún guarda el misticismo, el luto riguroso, el silencio de sus filas y el respeto a sus imágenes, las cuales son celosamente custodiadas por cada hermandad o asociación. Visitar la segunda ciudad más importante de Guatemala en la cuaresma y semana mayor es motivo de asombro y admiración para quienes tiene la oportunidad de observar un piadoso cortejo procesional, una romería o una velación. Cada actividad religiosa de los quetzaltecos es sumamente admirable por el profundo respeto que muestran, sin duda son un ejemplo a seguir para cada uno de nosotros en cuanto a organización, respeto, humildad y recibimiento humano.

Cada viernes de cuaresma, sus templos e iglesias son visitadas por los fieles devotos de sus bellas imágenes de antaño, las cuales se encuentran en velación. Por lo tanto, las hermandades preparan bellos altares en honor a nuestro Salvador y a su Madre Santísima. El olor a corozo, romero e incienso se mezcla con los cortejos infantiles, los tradicionales platillos y el incomparable respeto que se vive cada viernes de cuaresma son el símbolo del amor quetzalteco hacía Dios y marcan el corazón de quienes atestiguan estos hechos todos los años. Sin lugar a dudas, los quetzaltecos han sabido guardar sus tradiciones religiosas con celo y respeto.

Una ciudad, entre lo colonial y lo moderno, que cuenta con velaciones los primeros tres domingos de la santa cuaresma, entre ellas las velaciones de nuestro Señor con la cruz a cuestas: Jesús Nazareno de San Juan de Dios el primero domingo y Jesús Nazareno Infantil de San Nicolás quien es acompañado por la Santísima Virgen de Dolores el segundo domingo. La ultima velación es el tercer domingo, pertenece al Señor Sepultado de la Merced quien bendice las calles de su barrio en altas horas de la tarde noche.

Solo existe un cortejo mayor durante la cuaresma, el cortejo más reciente, preparado para el segundo domingo y que sale desde la parroquia San Bartolomé pertenece a la bella imagen de Jesús Nazareno, del cual no se tienen registros que hubiese sido procesionado con anterioridad hasta el año 2016.

Pero, ¿Qué es lo que realmente se vive en Quetzaltenango en la Semana Mayor y la hace tan especial? Como mencionamos con anterioridad, los quetzaltecos han sabido guardar con celo algunas cosas que en muchos lugares se han perdido: El silencio y orden en la fila, el respeto a su imagen de devoción y la penitencia; que involucra no hablar, no tomar fotografías, no comer, no beber ni salirse de la fila. ¡Así es, como lo leíste! El quetzalteco acompaña todo el cortejo procesional con sumo amor, devoción y respeto sin abandonar la fila.

Quizás lo que mueve el corazón del quetzalteco sea la dulce mirada de “El Canchito” de San Juan de Dios el viernes santo por la mañana, la fatiga del Divino Justo Juez de la Catedral a su paso por la doce avenida, el dolor en el rostro de la Virgen de Dolores que acompaña a su hijo en cada cortejo, la majestuosidad, imponencia y hermosura del Sepultado de San Nicolás buscando el parque central por la tarde santa saliendo de su gótica parroquia, el monumental paso del Sepultado de Catedral por su colonial fachada golpeada por terremotos ancestrales, el ascenso por los antiguos juzgados del centro histórico de los Sepultados de la Merced, Transfiguración o San Bartolomé hacia el parque central pasando junto a la municipalidad ó incluso el silencio riguroso de la procesión de pésame junto a la Soledad del Calvario quetzalteco del sábado de gloria. No sabemos con exactitud que hace que Quetzaltenango y sus habitantes guarden con tanto respeto, devoción, silencio riguroso y orden envidiable sus cortejos procesionales, quizás… Quizás sea el amor a Dios, eso solo un quetzalteco puede saberlo. Pero de lo que si estamos seguros es de que si puedes vivir esta semana santa en Quetzaltenango te remontaras a los cortejos procesionales de abolengo, esos que nuestros abuelos contaban, esos que sin bullicio, ventas o desorden permitían vivir cada turno con amor, cada paso en silencio para meditación y oración, cada cuaresma y semana santa con gran devoción, justo como los quetzaltecos saben vivirla.