Perdí mi turno para Jesús de los Milagros por un concierto

(Texto original de Arnaldo Chinchilla)

Fue por el año 2000, cuando por primera vez tenía un turno para cargar a Jesús de los Milagros. Luché para estar en la fila y tener mi turno y poder llevar en hombros al “morenazo” como lo llama mi primo.

Recuerdo que en una oportunidad platique con este mi primo y me hizo una pregunta: ¿Qué harías si tuvieras que escoger entre ir a cargar y otra opción? Le respondí que depende de lo que sea. Y justamente en ese año vino la famosa Shakira a Guatemala. Yo contento, porque me regalaron la entrada para el concierto y ¿qué creen?, el concierto fue un Domingo de Ramos.

¡Vaya cosa! Pero bueno, tengo muy guardado este recuerdo porque ese día me tocaba el turno 50, y resulta que la ida al concierto con mis demás amigos era a la 1 de la tarde, entonces salimos hacia el concierto dándole yo el turno a mi primo para que lo cargara. Resulta que, llegando a la entrada de donde iba a ser el concierto, encontramos un tumulto de gente haciendo y diciendo cosas porque el concierto se había cancelado.

“El Rey del Universo” en un anda procesional.

¡Oh sorpresa me lleve! A todo esto, eran las 3 de la tarde cuando a punto de llegar a la zona 1 a ver la procesión, llamé a mi primo para ver por dónde andaba y le pregunté si ya había pasado el turno y me respondió que hacia 5 minutos que había cargado y que estaba almorzando, que lo esperara en la 3ra. Avenida.

Mis amigos me dejaron esperándolo, al buen rato nos encontramos, camine a la par de ellos, ya que no cargaba túnica. Después le pedí que me prestara su túnica para ver si en algún momento podía cargar a Jesús y da la casualidad que a las 3 cuadras que camine con la túnica, me llamaron porque faltaba un hermano cargador. Yo feliz de la vida, iba a ser mi primer turno, llego el anda a donde yo estaba, me recuerdo que era el último brazo y tocaron el timbre para que levantáramos el anda, di 4 pasos y llegó el dueño del turno y como yo estaba en sustitución, me quite.

Fue algo como directo al corazón que no pude guardar mi sentimiento y lloré por varias cuadras y mi primo me comento: “Te recordás que yo te pregunte antes, ¿qué harías si tuvieras que escoger entre ir a cargar y otra opción?”. Llegamos al final del cortejo y no volví a cargar ese año.

Al siguiente año no pude ir a comprar el turno y lo perdí y así pasaron varios años, hasta que llegué al templo a pedirle perdón al “Rey del Universo”, por lo que había hecho en el primer año y después de eso recupere mi turno que a la fecha no lo vuelvo a perder. Una muy buena lección para aquellos que muchas veces no respetamos la Cuaresma y más aún, venida la semana mayor.

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