“Martirio” y cómo empezó a ser ‘la oficial’ del Señor Sepultado de San Felipe

Por: Lic. Fernando Urquizú.

En el año 1941 se dieron pasos adelante en el culto del Señor Sepultado de San Felipe con motivo que por primera cez, su procesión de Viernes Santo pasó frente a la Catedral de La Antigua Guatemala.

Fue aquél año dorado cuando se comenzó a adoptar la marcha fúnebre “Martirio” del maestro Alberto Velásquez como la emblemática de la procesión y también como era de esperarse en las grandes ocasiones se contó con una partitura transcrita y firmada por el mismo maestro.

Ilustracion 5 fotomontaje Señor sepultado de san felipe

Esta pieza musical era interpretada en la mayoría de procesiones de nuestro medio, sin embargo en nuestro ideario de Cuaresma y Semana Santa consumó debido a que se le asocia a la solemne procesión del Santo Entierro del Señor Sepultado de San Felipe.

Dicha composición obedece a los cánones de la escuela de música alemana desarrollados en la antigua Escuela de Sustitutos fundada en 1875 y cultivada por varias generaciones de compositores alumnos egresados de esta casa de estudios. La composición cuenta con dos partes: una introducción y tema principal, ambas de muy corta duración, medidos para ser expuestas en pocos minutos y pueda ejecutarse perfectamente dentro del templo o en recorrido de una procesión.

Las elegantes notas de esta marcha fúnebre fueron el marco propicio que llenó el ambiente para el estreno de aquél recordado Viernes Santo de 1941 de la elegante urna procesional en que sirve actualmente de trono funeral para la imponente procesión de Santo Entierro. Esta valiosa presea de las artes suntuarias nacionales fue realizada por los artistas Francisco Paz Moran y Fidel Guerrero.

Cuando fueron impresos los turnos para cargar aquel Viernes Santo la urna no se había estrenado, razón por la cual se imprimieron copias de un fotomontaje para crear sentido de expectativa antes del estreno de la misma.

Ilustracion 6 estreno de su urna de madera

En aquellos años, se sumó otra espléndida alhaja, un hermoso resplandor de plata mestiza que antiguamente era la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que posteriormente fue adaptado para convertirlo en Jesús de las Palmas del templo de Capuchinas. Esta presea ya no cabía como parte de la nueva iconografía que representaba la imagen y fue adquirida por el señor Lino Araujo, quien la obsequió al Señor de San Felipe.

Según nos relató el historiador José Belgara, quien por muchos años fue encargado del adorno de Jesús de las Palmas, las fotografías del antigua Corazón de Jesús y la primera tomada al Señor Sepultado de San Felipe con este aderezo confirman la veracidad de sus afirmaciones que le fueron relatadas por el recordado altarero Ramiro Araujo (Q.E.P.D.).

Ilustracion 11 Señor sepultado de san felipe con resplandor de Jesus de Capuchinas

El dinero de don Lino pagó por el resplandor que sirvió para realizar otro redondo más apropiado para el Señor de las Palmas.

En el transcurso del tiempo ha permitido el aporte de más elementos artísticos suntuarios que los fieles y encargados del culto llevan al Señor Sepultado de San Felipe, estas preseas hacen evidente la vida de la escultura que años con año acerca más a nuevas generaciones en las que permanece su devoción como punto de partida para la identidad de un poblado de las afueras de La Antigua Guatemala de donde proyecta a la nación.

Fuente: Centro de Estudios Folklóricos, Universidad de San Carlos de Guatemala, páginas 236 al 238.

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