Una Marcha Fúnebre de Cucurucha al Cristo del Amor

11 Procesión del Cristo del Amor. Foto Giovani Minera

Durante la Semana Santa siempre se han tenido experiencias en todos ámbitos, desde acontecimientos milagrosos hasta actitudes de personas que dejan mucho que desear. Tal es el caso de la siguiente historia que se desarrolla en la década de los 70s.

En uno de estos años la Semana Santa transcurría con normalidad, pero hubo algo que llamo la atención a muchas personas y a los medios de comunicación: una mujer estrenaría y dirigiría una marcha. Ella era Haydée Moncrieff, mujer guatemalteca con un gran talento en la música. En el Santo Entierro de Santo Domingo se programó el estreno de una marcha de su autoría. Ese año el anda del señor llevaba trigo como complemento en su adorno.

Al momento crucial en el que lo próximo que se escucharía sería su marcha fúnebre, ella se encaminó a la banda, y pidiéndole la batuta al maestro que iba en ese año, este le dijo no (vale recordar que en esos años a la mujer se le hacia a un lado).

Al suceder esto ella hablo con el presidente de la hermandad para que ella, en calidad de compositora, pudiera dirigir esa marcha. Miembros de la hermandad trataron de convencer al maestro director pero el no cedió en ningún momento la batuta. Se llegó incluso al extremo de quitar una espiga de trigo del anda del Señor y con la espiga dirigió la señora Moncrieff la Marcha Fúnebre que con gran amor le había preparado al Cristo del Amor.