Mi mamita: La Soledad de la Escuela de Cristo

Anécdota de: Martha Tobar.

Cuando tienes una mamita que te ayuda, conciente y escucha, toda tu vida girará entorno a este gran amor.

Estaba confusa por la decisión de dejar mi trabajo, ya que no me sentía bien trabajando allí por diversos factores y razones que estoy segura ustedes me han de comprender.

Me encontraba confundida y mi mamá terrenal no apoyaba mi decisión lo que hacia que tambaleara en poder renunciar. Al salir de misa en San Francisco en Antigua Guatemala, sentí un llamado que me impulsó a caminar hacia la Escuela de Cristo.

Entré y alli estaba mi Madre de Soledad de la Escuela de Cristo como esperándome. Sin importar nada me incliné a sus pies bañada en llanto.

Fue una conversación entre mujeres y poco a poco mi espíritu fue calmándose, como que Ella con sus manos me acariciara de forma maternal. Ya tenía el apoyo maternal que necesitaba para poder determinar el futuro de mi trabajo. Mi mamita es hermosa porque me atiende con especial devoción.