Madre, concédeme un hijo.

Cuando uno pide a la Virgencita del Rosario, pide quizás muchas cosas. Muchas personas, como a muchas otras imágenes piden favores y cuando son realizados no son agradecidos. A veces pedimos por salud, por nuestra familia o nuestro trabajo. Lastimosamente tanto a ella como a Dios, clamamos y no agradecemos las bendiciones o sus intercesiones en nuestras vidas. Pero yo, vivo agradecida con la Santísima Virgen de Rosario de la Catedral de Quetzaltenango por las bendiciones que me han concedido, pues las veo a diario conviviendo conmigo.

Hace unos 20 años aproximadamente, teniendo un hijo de 5 años los doctores me advirtieron que era muy difícil que quedara embarazada de nuevo.  Decidí ir a la Catedral a buscar a nuestra Santísima Madre en su advocación del Rosario. Ella se encontraba en su capilla como es habitual. No me acompañaba nadie y tuve la oportunidad de hablar con ella con el corazón en la mano. Me hinque ante su capilla pues una rejilla nos separa de su altar y es lo más cercano que dejan que uno este de ella. Busque su intersección en mi oración pues deseaba tener un nuevo hijo o hija, a pesar de que deseaba más una hija le dije que no importaba si fuera niño o niña pero que intercediera ante Dios para que pudiera tener un hijo más.

Meses después resulte embarazada de mi esposo a pesar de las dificultades y que los médicos siempre dijeron que me tomaría mucho trabajo quedar embarazada. Hoy mis dos hijos varones ya están grandes, son jóvenes muy activos pero el solo verlos a diario hace que recuerde mi petición a la Virgen de Rosario, quien me ayudo en su intersección para que Dios me concediera el honor de ser Madre por segunda vez.