A los pies de mi hermoso Nazareno: Jesús del Consuelo

Jesús del Consuelo

Anécdota de: Héctor Lemus.

Jesús del Consuelo

La Semana Santa 2016 tendrá siempre un gran significado y el mejor de los recuerdos para mi.

Por cosas de la vida llegué a Guatemala el Jueves de Dolores desde El Salvador y me estuve hospedando con unos amigos que son miembros de la misma organización de voluntariado a la que yo pertenezco.

Siempre he sido devoto de mi Jesús del Consuelo y deseaba con toda el alma tenerlo cerca y postrarme a Sus Divinas Plantas, tal y como sucedió el Viernes de Dolores por la noche, al rezar el Vía Crucis en su templo y además poder verlo al momento de su breve exposición previo a su resguardo nuevamente, así como ver el paso de su impresionante anda procesional justo después de la medianoche hacia el interior de la iglesia.

Jesús del Consuelo

Al día siguiente, muy temprano, caminé hasta La Recolección y cual fue mi sorpresa que las puertas estaban cerradas y no pude ingresar para apreciar el levantamiento de sus andas y el inicio de su procesión. No voy a negar que lloré abrazado a la puerta lateral, donde estaba, al escuchar las inconfundibles notas de su marcha oficial, señal inequívoca que mi imagen de devoción había comenzado su tan esperado recorrido anual y yo sin haber podido tener esa experiencia que tanto deseaba.

Por la tarde almorcé con otro buen amigo chapín y al comentarle que era Sábado del Consuelo me insistió para que lo acompañara porque nacieron en él las tremendas ganas de irle a ver, a pesar de no ser tan religioso. Averiguamos en las redes sociales la ubicación aproximada y pudimos apreciar al Majestuoso Nazareno justo a su paso por el Arco de Correos a eso de las 5:30 – 5:45 y me regresé a donde me hospedaba para poder incorporarme al cortejo más noche y ver su imponente entrada.

Jesús del Consuelo

Ya en casa me sentía raro porque mi gran amigo, al que considero un hermano, me hacía probarme ropa y zapatos y yo no entendía el por qué de su actitud. Cuál sería mi sorpresa, y uno de los regalos más grandes que he recibido en toda mi vida, que de manera oculta, me había conseguido un traje, una camisa, una corbata, un par de zapatos y un turno para que yo pudiese cargar, sin merecerlo, a mi Jesús del Consuelo.

A las 10:30 de la noche, ya completamente transformado, íbamos caminando a encontrarnos con mi Bello Jesús cuando le puso el broche de oro a mi experiencia, se detuvo frente a una señora vendedora y compró un par de guantes para que yo los usase al momento de recibir a la imagen de Mi Salvador sobre mis hombros.

Jesús del Consuelo

Eran las 11:00 en punto de la noche, cuando dio inicio el turno 44 ( Mi edad ) y habiéndome asignado el brazo 78 (año de nacimiento de mi hermana ), del lado derecho que da a Su Divino Rostro, cuando tuve la bendición de poder besar el anda y levantar a Mi Señor para acompañarlo una cuadra. Fue tan perfecto todo que hasta me tomaron fotos para que yo tuviese el mejor de los recuerdos y nunca olvide semejante privilegio que desde lo Alto se me concedió.

Otra vez volví a llorar, pero esta vez fue de emoción y de tantos sentimientos encontrados, mis lágrimas eran de agradecimiento porque Él permitió todo esto y rogué porque bendijese abundantemente a los que tanto Amo, en especial a ese gran hombre, mi hermano, quien me dio sin reservas este inmenso regalo.

Ya no me aguanto por regresar a este hermoso país y volverme a sentir traspasado por la Dulce Mirada del más hermoso nazareno que mis ojos hayan visto; mientras tanto lo saludo todos los días cantándole : ” Adorable Jesús del Consuelo, fuente eterna de paz y bendición … “

Paz y Bien para todos.

¿Cómo describirías ese hermoso momento en que tus hombros empiezan a tocar el anda? Comparte tu anécdota con nosotros.

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