Los Huertos de Antigua: así como tu lo vivís

Huertos de Antigua Guatemala

Una vez más, la época de actividades cuaresmales, previas a los días grandes de la Semana Santa se ha llegado; es época de preparación y meditación, invitándonos al cambio de vida y al renacer en Cristo. Calendario del Cucurucho 2016Como parte de las actividades, tenemos las velaciones, hermosas actividades que unen en un mismo lugar tradición, fe, devoción, comida, música, olores, colores y otras cosas que nos hacen buscar a la imagen de nuestra devoción en un bello altar.

Huertos de Antigua Guatemala (2)

Huertos de Antigua Guatemala

En esta ocasión deseamos platicar de las velaciones antigüeñas, bellas obras de arte que nos recuerda algún pasaje bíblico en un bello telón, que gira de alguna forma para tener como personaje principal ya sea la imagen de Jesús o de la Santísima Virgen. Cabe decir que en sus inicios, la evangelización en América necesitó de medios diferentes y más plásticos para que de una forma didáctica, llegará el mensaje a la población indígena e, incluso los españoles analfabetas, para que asimilaran el evangelio. Surge entonces la idea de que a través de imágenes y representaciones, llegará el mensaje a las personas. Los inicios de estos altares, huertos, sagrarios y velaciones es incierta, por perderse las fechas exactas en los anales de la historia (El historiador Gonzalo Mejía Ruiz, según se lee en el libro “Contemplaciones”, señala que la mención más antigua que se encontró sobre un altar corresponde al siglo XVIII), pero a ciencia cierta sabemos que son la unión de lo religioso traído por los evangelizadores, como por lo propio del lugar donde se llegaron a asentar los conquistadores. Un ejemplo de la alianza se hizo entre ambas costumbres, son estos bellos altares que nos ofrecen los famosos alteres antigüeños.

Estos altares artísticos se conjugan a la vez un medio visual para imaginar de forma magistral evangelios, dogmas de la iglesia, imágenes de seres angelicales que rodean a la escena, así como la historia bíblica de la salvación del hombre, complementándolo con ricas alfombras multicolores realizadas por artistas del aserrín y otros materiales, así como ofrendas de los pueblos a la imagen de devoción, ya que vemos en ellas canarios y palomas en su jaula, frutas, verduras, panes en forma de animales, flores tanto naturales como hechas artesanalmente, etc. en recordación a aquella costumbre antigua de “ir al templo a ofrecerle al dios la primera cosecha, para que diera fortuna con los sembrados y en la vida”; curiosamente, esta costumbre es bien recibida en todos los poblados de Guatemala y se volvió una con estas velaciones, que forman parte de los espacios sagrados y consagrados a Dios por un pueblo que vive a plenitud la Cuaresma y Semana Santa en nuestro país. Se dice que estas manifestaciones culturales son únicas en su género (no se reportan en otros países altares parecidos), no solo por la conjunción de elementos de todo tipo y el arduo trabajo que significa llevarlo a cabo, sino también porque de alguna forma ayuda a constituir representaciones propias de la cosmovisión de cucurucho guatemalteco, siendo evidencia de un pasado rico en costumbres.

Huertos de Antigua Guatemala (1)En estas velaciones antigüeñas, resulta curioso lo bien que se da el manejo del espacio en donde se trabaja el telón y el altar en general, ya que no siempre se cuenta con arquitectos o profesionales que los asesoren, pero si con personas que lo han hecho por años y conocen bien su trabajo; también encontramos todo tipo de elementos decorativos tales como flores, luces, varios niveles de telones a tal modo que producen un efecto de profundidad, logrando verdaderos efectos teatrales pero en sumo grado solemnes dedicados a una imagen de veneración que es el centro de atención de propios y extraños que llegan todo el día a visitar el templo en donde se lleva a cabo y donde también se desarrollan otras actividades interesantes al visitante, tal es el caso de conciertos de marchas fúnebres que usualmente comienzan o terminan con la “marcha oficial” de la imagen en el día que se procesiona.

Es tal la cantidad de visitantes que llegan anualmente, que estos los conciertos de marchas fúnebres con el tiempo se han ido relegando a las afueras de los templos para mayor comodidad de los visitantes (tanto nacionales como extranjeros, porque hay que recordar que la ciudad de Antigua Guatemala tiene muchos de ellos residiendo en ella) y para dar mayor espacio dentro del templo a los que llegan a ver esas verdaderas obras de arte, que nos elevan y nos hacen reflexionar.

Podría decirse que una actividad complementa a la otra, sin lugar a dudas. Otro elemento que encontraremos el día en que se realiza la actividad son las ventas de comida tradicional como los son los panes con pollo, con chile relleno, garnachas, buñuelos y molletes, así como otras comidas y bebidas preparadas para el evento, hacen las delicias de quienes los visitan, siendo de alguna forma un punto de reunión de familias y amigos tanto de los que preparan las comidas y bebidas, así como de los que los degustan.

Huertos de Antigua Guatemala

Huertos de Antigua Guatemala

Otra curiosidad es que a pesar de los altares antigüeños son muy enmarcados en las tradiciones y costumbres, eso no significa que no se una a la modernidad, a tal grado que ahora vemos que algunos altares tipo telón han incorporado efectos sonoros de la naturaleza como el canto de aves, el rugido de leones, sonidos de agua corriendo, etc. junto con efectos de luces que van cambiando, así como hielo seco que sale cada cierto tiempo, todo para darle mayor realce a la escena representada, que conjuntamente con los arreglos y ramos de flores, así como el tradicional corozo que encontramos en las alfombras, nos llevan hasta ese momento bíblico representado. Alrededor de los huertos se colocan candelas encendidas de todo tipo, complementando la escena y que en resumen, hacen que todo en conjunto y la actividad sea un deleite de quienes visitan estas, pues se eleva el alma por unos minutos y hacen que uno haga la promesa a la imagen de veneración, tal como si fuera al mismísimo Dios: “EL OTRO AÑO, VUELVO A VENIR”.