Los años pasan y Jesús de Candelaria es el mismo

Anécdota de: Douglas Salgado.

Siempre me ha gustado acompañar a Jesús de Candelaria cada Jueves Santo, pero nunca había tenido la oportunidad de inscribirme para llevarlo en hombros ni sabía exactamente cuáles eran las fechas, hasta que un amigo me informó de las inscripciones para nuevos cargadores.

Me inscribí, pero en ese año en mi anterior trabajo se empezaron a suscitar muchos problemas con la supervisora de mi departamento, eran problemas tras problemas, hasta vi que ya no era tan laboral sino ya muy personal.

Estaba con la decisión que después de la Semana Santa iba a dejar de laborar allí, le pedía tanto a Jesús de Candelaria que me diera fuerzas para continuar, pues me mantenía demasiado depresivo y enfermo pero no lloraba.

El Jueves Santo tenía el turno 114  me formé; muchos sentimientos encontrados al momento que se venía acercando el anda, me correspondía a los pies de Él y empecé a llorar como un niño ¡como no tienen idea!

Me sentí tan lleno de Dios, me sentía tan desahogado que cuando llegué con la mamá de un amigo mío solo me abrazó y me dijo que llorara.

Desde entonces le tengo un amor y una gran devoción al ‘Morenito de Candelaria’ que con lágrimas en mis ojos le doy gracias que éste año será una oportunidad más para llevarlo en mis hombros y sigo en el trabajo que antes, me agobiaba.

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