Las Fiestas de la Inmaculada Concepción en San Marcos

Inmaculada Concepción en San Marcos

Apuntes para su historia y revalorización de la tradición

Por: Jose Campollo Mejicanos.

LA IMAGEN, SU ALTAR, SUS JOYAS Y SU COFRADÍA.

El 09 de diciembre del año de 1,757 habiéndose “celebrado la fiesta Titular del Barrio de San Marcos”, es decir la Fiesta de la Concepción de Nuestra Señora, según se visualiza ya la tenían por patrona para aquellas épocas,  se juntaron los devotos de esta Imagen para fundar “una Cofradía o Hermandad” destinada a celebrar con mayor devoción dicha fiesta, otra nota importante de resaltar es que en esta fundación se encontraban presentes tanto el cura párroco como los miembros del ayuntamiento.

Inmaculada Concepción en San Marcos

Inmaculada Concepción en San Marcos

Para este fin salieron electos sus primeros directivos así: Alcalde Prioste Francisco de Rodas y por sus mayordomos Domingo de León, Florencio Escobar y por Capitanas Mayores Francisca Mazariegos y Bernarda de Rodas, iniciando con un principal (capital) de ciento treinta y dos pesos. Esta cofradía, celebraba las siguientes fiestas:

  • Misa de año nuevo.
  • Misa de la Encarnación del Señor (25 de marzo)
  • Misa de Pascua del Espíritu Santo (Pentecostés)
  • Misa de la Natividad de Nuestra Señora. (8 de septiembre)
  • Misas del 1 al 6 de Diciembre, rezadas.
  • Misa del 7 de Diciembre, cantada.
  • Rezado del día 07.
  • Misa de la Festividad y Sermón.

Entre sus actividades cuenta que en el año 1,761 se hicieron ricas vestiduras para la Virgen, según se desprende de la anotación en el acta de elección de esa fecha, se sacaron 50 pesos, cantidad que para la época era bastante significativa. En 1,769 se sacaron 125 pesos, cantidad relevante y alta, para las alhajas de Nuestra Señora. En 1,772 dieron un manto bordado en oro para Nuestra Señora. En 1,778 dieron las varas de Plata del Palio del Santísimo y para sacar a Nuestra Señora también bajo palio. Dio la Cofradía de la Limpia Concepción de San Marcos limosnas para la construcción de las Iglesias de Capuchinas y San Francisco de la Nueva Guatemala y para pagar el impuesto del Quinto Real de la Plata de la Iglesia de San Marcos. En el año 1,791 se hizo una Corona de Plata Sobredorada a la Santísima Virgen, aunque las tuvo muchas y riquísimas todas. Atanasio Escobar estuvo muchos años, ya en el siglo XIX, al frente de la Cofradía y le hizo muchas limosnas.

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Inmaculada Concepción en San Marcos

En el año 1,837 debido a la muerte de muchos miembros de la Cofradía y el empobrecimiento de ésta, el Ayuntamiento de la Ciudad de San Marcos hizo voto de que por ser la Inmaculada Concepción Imagen Titular de ésta población, celebrar su fiesta a Perpetuidad en armonía a lo dispuesto por el Señor Cura Párroco y ser los miembros del mismo priostes del dicha Cofradía. Esta disposición estuvo vigente hasta la época liberal que con su anti catolicismo opresivo eliminó la festividad.

En el año 1,852, el Cura Párroco y el Ayuntamiento Municipal disponen mejorar y aumentar el Altar de la Concepción en la Iglesia Parroquial, ya que la nueva construcción que se acababa de estrenar contaba con una capilla del crucero únicamente para honrar a la Inmaculada la cual contaba con Sagrario propio y en ese mismo año contrataron al maestro don Mariano Maldonado para que aumentara y sobredorara dicha obra, el aumento consistía en colocar las imágenes de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María, en sus respectivos nichos, como estuvieron en la Iglesia que cayó con el terremoto del año 1,791 y así mismo dorar toda la majestuosa obra, para lo cual dieron 26 libras de oro fino, considerable cantidad para dorar un retablo con varios metros cuadrados.

En el año de 1,855 el Concejo Municipal de San Marcos acuerda mediante acta del 16 de febrero, solicitarle al Presidente de la República declare como Ferias Nacionales las Titulares de San Marcos y de la Concepción de Ntra. Señora ya que ambas eran frecuentadas por varios visitantes.

En el año de 1,856 una peste azotó de manera tajante todo el territorio de la República de Guatemala y repúblicas aledañas, Cólera y Sarampión azotaron a la población dejando por todos lados muerte y destrucción. El Arzobispo Metropolitano de Guatemala, que a la sazón era  el Doctor Don Francisco de Paula García Peláez ordenó que en toda la Diócesis se hicieran eficaces rogativas para aplacar la peste y es así que mediante Carta Pastoral a todos los Párrocos y visitadores ordenó se hicieren los actos de piedad precisos y además se sacasen en Procesión solemne a los Santos Patronos de cada cabecera de distrito o departamento, el cura párroco envió copia de la Carta Pastoral al Ayuntamiento y éste en coordinación con él acordaron mediante acta del 31 de octubre de 1,856, lo que sigue:

“…Que para dar debido cumplimiento a la Carta Pastoral de Su Ilma. El Señor Arzobispo, de fecha 15 de los corrientes, se dispuso que el día de mañana después de celebrada Misa Solemne esté expuesto Su Divina Majestad por el día; y por la tarde salga la Efigie de Ntra. Sra. De Concepción en solemne procesión de rogativa por la calle de la estación y la Municipalidad acudirá…”

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En ese mismo año, como en todos los del siglo XIX hasta la época liberal, el ayuntamiento mediante acta del día 05 de diciembre de  1,856 acuerda lo siguiente:

“Que a efecto de conservar en lo posible, inalterables el orden y tranquilidad públicos en los días de la Fiesta Titular de la Ciudad en honor a la Sagrada Ymagen de Nuestra Señora de Concepción, muy particularmente la noche del rezado, se dirija atenta nota al Corregidor de estos partidos para que envíe tropa de soldados….Que por separado se le haga oficialmente convite al Señor Corregidor de estos Distritos en Quetzaltenango para que se sirva honrar a la municipalidad con su asistencia para la misma función de Nuestra Señora, a cuyo acto asistirá la Corporación en Cuerpo…”

Como se ve dicha fiesta era tomada como fiesta titular al igual que la de San Marcos Evangelista.

Del amor que los habitantes de esta Ciudad desde tiempo inmemorial profesaban a la Virgen en su advocación de la Inmaculada Concepción constan en los distintos inventarios las verdaderas alhajas de plata, oro y piedras preciosas con que, a base de esfuerzos personales y comunitarios, quisieron engalanar a Su Patrona. Consta que en el año de 1,814 la Imagen ocupaba el nicho central del Altar Mayor de la Iglesia de San Marcos y estaba revestida de la forma en que se describe a continuación:

“Una Imagen de Concepción con vestido y mantos decentes (entiéndase de muy buena calidad) y sobre el manto cinco flores de plata de martillo regadas; tiene corona de plata sobredorada: unos aritos de concha de nácar engasta en plata sobredorada, una cruz de pecho de piedras blancas engastadas en plata sobredorada, tiene rayos de plata de la cabeza a los pies con chispas de piedras verdes; un guardapolvo (nicho) del trono de la Santísima Virgen de plata y espejos, menos algunos pedazos sobre el sagrario que también es de plata, una luna de plata y dos frontales de plata que sirven para poner flores…”

A pesar de su considerable aderezo de alhajas, nuestra señora conservó otra corona donada en fecha desconocida, de plata, unas cuentas de rosario de oro donadas en 1,873 por don Félix Andrade, con motivo de la proclamación del Dogma también le fue donada una corona de oro con piedras corrientes, que le fue hurtada en mayo del año 1,989. También en el año 1,909 se le regalaron otra corona de plata y una paloma de plata también. La corona colonial fue hurtada el 15 de julio de 2,009 y de las demás alhajas no queda registro de su paradero, actualmente posee únicamente sus sandalias de plata, la hermosa luna de plata sobredorada y la corona de plata donada en 1,909. Además de las constantes modificaciones y engalanamiento de escaparate y retablo.

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Inmaculada Concepción en San Marcos

LEYENDAS DE APARICIONES E INTERVENCIONES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN, RECORDADAS POR LAS PERSONAS DE MAYOR EDAD.

Muchas leyendas populares se cuentan sobre esta bella imagen de Nuestra Señora, una de las cuales relata que cuando dos peregrinos de Totonicapán se dirigían hacia la provincia del Soconusco a venerar al famoso Cristo de Acapetahua, por las altas horas decidieron pernoctar en San Marcos, aunque era ya muy tarde una hermosa mujer vestida de blanco y azul se les apareció y les pidió que informasen a los pobladores del antiguo Barrio de San Marcos que un tumulto se estaba levantando en los pueblos aledaños que deseaban quemar el pueblo por residir allí autoridades coloniales, y que avisaran a todos a que hiciesen ruido con todo lo que pudieran y salieran a quemar todo lo que alcanzaran para asustarles e impedir la quema total de casas, cosechas y edificios, cuando lo hicieron se calmaron los ánimos y todo volvió a la paz; al día siguiente los peregrinos se levantaron del lugar donde se les dio posada y antes de seguir con su camino decidieron ingresar a la Iglesia, cuál fue su sorpresa de encontrarse allí con la mujer que les había avisado la noche anterior en un bello altar dedicado a su Inmaculada Concepción. Era la misma Virgen quien se les había aparecido para evitar el derramamiento de sangre de ambos lados y el nacimiento de rencores y resentimientos más profundos de los que pudiese haber.

Otra leyenda más reciente, relata que en las guerras de la Revolución Liberal fueron libradas las batallas de Serchil y Sisiltepeque, los heridos fueron trasladados a la Iglesia de San Marcos, donde eran atendidos por caritativas almas ya que no había hospital, en ese momento apareció una mujer cuidando y curando a los enfermos, una bala perdida le acertó dar en la pierna, en ese momento la misteriosa Dama desapareció y al día siguiente al revisar la iglesia se notó que la Imagen de Nuestra Señora de Concepción tenía sucio su vestido y al quitárselo la sorpresa fue mayor al observar la bala en la pierna de la Virgen en el mismo lugar que el de la buena mujer que ayudó a cuidarlos.

La última leyenda, se da en fecha reciente, el 07 de noviembre de 2012, durante el catastrófico terremoto, la Sagrada Imagen, junto con la del Patrono San Marcos, se hallaba en el altar mayor del presbiterio provisional de la Catedral, a una altura aproximada de 5.50 metros, sobre pestañas de metal y madera adosadas a las columnas de la Catedral, cuentan las personas que se encontraban en el interior de la Iglesia Catedral a esa fatídica hora que cuando comenzó a temblar la imagen se desprendió de su peana y al caer al suelo subió las manos como para defenderse la cabeza y así no quebrar su hermoso rostro, algo inusual, pues la imagen no posee movimiento en los hombros, más que en los codos, que le permitiese subir sus manos sobre la cabeza. Lamentablemente las manos y la peana si quedaron severamente dañadas.

LAS MUY ALEGRES Y ANTIGUAS FIESTAS.

Sobre sus antiguas fiestas aún hoy poseemos los diálogos de algunas loas, poesías populares y tradicionales en honor a la Inmaculada, que desde los primeros tiempos de la colonia fueron cantadas y rezadas en las calles de los pueblos guatemaltecos. El Doctor y Coronel J. Ignacio Alfaro Sánchez, Cronista de la Ciudad, refiere en su crónica titulada San Marcos de Antaño, todo lo que recordaba de finales del siglo XIX y principios del Siglo XX, sobre las fiestas de Concepción relata lo siguiente:

“Las festividades de Concepción y Guadalupe casi se juntan porque tienen lugar el 8 y 12 de diciembre respectivamente”

“Diciembre es el mes de la alegría, al que no le quita el puesto ni abril, sobretodo en sus fiestas patronales alegres…”

“Las fiestas de Concepción principiaban algo así como ocho días antes, con el tradicional convite de San Andrés, pues en el día de este Glorioso Apóstol tenía lugar o en su defecto el último domingo de noviembre, en el convite habían tres partes claramente diferenciables: la primera era la invitación a las fiestas, la segunda comprendía la parte bufa y la tercera la parte religiosa.”

“La primera la representaba un hombre vestido de mujer, al que se le llamaba ‘el encamisado’. Iba montado a caballo, a la mujeriega, con velo, llevando su paquete de invitaciones llamadas décimas, manuscritas elegantemente y en verso, al estilo decasílabo, en las que en forma amena y graciosa se hacía la invitación al todo el pueblo para la próxima festividad, la que a cargo del cofrade serían fastuosas, y en efecto así lo eran, superando incluso, las del Patrón San Marcos y además con un carácter estrictamente religioso, que hacían que el ocho de diciembre no pudiera pasar desapercibido en todo el departamento, porque era día grande de guardar. La única colaboración que se pedía era la asistencia personal ya que el cofrade se arreglaba todo, velaciones, bailes, misas, comedias, corridas de cintas, juegos infantiles, etc. El pobre encamisado era objeto de la rechifla de la chiquillada, porque no a todos repartía invitaciones, sino solamente a la gente que él consideraba seria.”

“La segunda parte del convite era la bufa, consistía en la presencia de enmascarados, llamados gracejos, los cuales se vestían como Dios les daba a entender, pero la mira principal era hacer reír a la gente y denunciar las conductas de determinadas personas que por ser malas eran notorias en el pueblo…. Había algunos con verdadera gracia y otros desastrosos… a los gracejos los acompañaba otra pareja de enmascarados a quienes se les llamaba los diablos, hombre y mujer…. Para muchos aparecerá extraña su presencia, pero no lo era, porque en toda la festividad de la Concebida sin pecado, ya fuera loa o procesión, aparecía para exhibirlo como representación del mal, o la antítesis de la Reyna de los Cielos, que siempre lo vencía. De esta manera el convite iba fastidiando a todos, incluso a los niños que acompañaban a la Virgen….”

“La tercera parte de la comitiva del convite era la religiosa, la única digna de apreciarse y de conservarse, consistente en la procesión de una virgencita de concepción en cuadro, llevada en un estandarte por una de las reinas, que eran tres niñitas de la localidad, escogidas entre las más bonitas, a las que vestían lujosamente como verdaderas reinas, montadas a caballo y jaladas por sus palafreneros, que se decían vasallos, generalmente sus padres. Detrás de las reinitas que formaban la retaguardia del convite iban los niños y niñas vestidos con los más hermosos trajes típicos, con variados estilos de toda la República…”

“Desde el día primero de diciembre principiaban las los rosarios, a los que se les llamaba CHUNES a los de la tarde y PRIMAS a los de la mañana, todos en honor a la Inmaculada. Después de los rezos que tenían lugar en la Iglesia, la concurrencia era llevada a casa de los cofrades para la refacción donde no faltaban los bollos…y la chirimía, que era precisamente lo típico de las fiestas de la Concepción, dándole color a lo religioso, como lo era el tamborón para las fiestas del Patrón. Escuchar la chirimía era darnos cuenta que estábamos en el glorioso mes de diciembre y que ya estaba a las puertas la gran noche del rezado, que era la verdadera glorificación de la Virgen de Concepción, que salía a recorrer las calles de su pueblo en su majestuoso trono, que era un verdadero palacio ambulante, llevado en hombros, hecho de papel de china y luces de velas todo, porque otra cosa no se conocía entonces. Era la noche también de las loas, alegrísimos cuadros religiosos escenificados por bellas niñas y niños de la localidad, sin que el diablo faltara, para salir vencido por la Virgen. Era la noche también de los tamales de carne… se velaba a la Virgen hasta la media noche, porque la procesión era muy lenta y solemne y había mucho que admirar en el arte desplegado por los mejores carpinteros del pueblo que desde muchos días antes principiaban a construir el trono, cuyas dimensiones eran enormes, hasta sobrepasar el tamaño de una casa porque no habían alambres que se los impidiera, para llevarlo en hombros se ofrecían los habitantes de las aldeas que tenían esa devoción año con año, así como la de vestir palos de ocote en partes lejanas y dominantes, dándole fuego, como queriendo alumbrar desde la distancia a la Virgencita. Los asistentes a la procesión, que era el pueblo iban alumbrando con farolitos de papel. Otro detalle digno de apuntar eran las coheteadas tanto al entrar como al salir la procesión…. Al otro día la gran Misa del Ocho de Diciembre, que era tan solemne como la Misa del Patrón San Marcos, pues la Virgen Concebida sin Pecado es equiparable en el pueblo a San Marquitos, y en prueba de ello ocupa el mismo sitial de honor en el Altar Mayor, junto con el Corazón de Jesús que era otra festividad de grandes campanillas…”

Inmaculada Concepción en San Marcos

Inmaculada Concepción en San Marcos

Hasta aquí una ventana al pasado y devoción de nuestros padres y abuelos. En los años 50’s se quiso restaurar la festividad como en antaño y se lograron rescatar las loas, además que en las décadas siguientes sobretodo en los 70’s y 80’s se logró rescatar la devoción a la Co-Patrona de San Marcos de manera positiva, y en el año 2,008 se empezaron a realizar los mejores esfuerzos para conseguir ubicar esta devoción donde le corresponde, tanto como Dogma de Fe en la Iglesia, como devoción mariana y el tradicional Co-Patrocinio de Nuestra Señora ahora casi en olvido.

Este trabajo se realizó con el objetivo de despertar el entusiasmo de los buenos hermanos de San Marcos y de que vean que es tiempo propicio para asumir nuestra responsabilidad que como cristianos católicos debemos a nuestros hijos de legarles una identidad, una fe y una devoción (que se ha perdido y ha caído en el olvido) y qué mejor que de la mano de la Santísima Virgen Inmaculada, protectora de este pueblo desde sus albores.

DATOS DE DONDE SE SACÓ LA INFORMACIÓN:
  • Libro de memorias de la Cofradía de Nuestra Señora de Concepción. Archivo Histórico Catedralicio de la Ciudad de San Marcos.
  • Libro de Inventarios 1,784-1,892. Archivo Histórico Catedralicio de San Marcos.
  • Libros de Actas Municipales 1,754-1,896. Archivo Municipal de San Marcos.
  • Inventario de los Bienes Parroquiales, ordenado por la Intendencia Municipal, año de 1,937. Archivo Municipal de San Marcos.
  • Doctor y Coronel J. Ignacio Alfaro Sánchez, “SAN MARCOS DE ANTAÑO”, 1,971.
  • Información de los señores: Carlos Taracena Andrade, 85 años. Delfino Escobar, antiguo sacristán de Catedral (1,959-2,012), 85 años. Pilar Mejicanos de Menaldo, 90 años. José María Arreaga Montes, 96 años. José Luis Maldonado, 89 años.

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