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La Urna del Señor Sepultado de Santo Domingo, Cristo del Amor

Texto extraído literalmente de: Blog Fieles Devotos del Cristo del Amor, no registra fecha de la publicación.

Estimados Amigos:

Después de leer tan importantes y especiales aportes históricos del Profesor Juan Alberto Sandoval y el Doctor Edwin Rodolfo García, quienes han sido sumamente acuciosos en recabar tanta información histórica en especial sobre la Semana Santa Guatemalteca, provoca un enorme gusto y deseo por leer más y más. De corazón los felicito.

Urna de bronce del Señor Sepultado.

Sobre la consulta que finamente Carlos Pérez ha hecho en cuanto a la historia de la Urna procesional del Señor Sepultado del Templo de Santo Domingo, me honra comentar y compartir con ustedes experiencias inolvidables que han quedado grabadas en mi vida en un sentimiento de agradecimiento permanente con nuestro Señor, por la oportunidad que se me brindó.

Esta reseña histórica se remonta hacia 1863, año en el cual la Urna dominica arriba a Guatemala. Como bien lo ha indicado Rony, la misma fue un obsequio de Don Manuel Sáenz de Tejada y su familia al Cristo del Amor y lógicamente a la Hermandad, pero según las historias de mis abuelos, Don Manuel se encontraba de viaje en Bélgica a donde fue de visita a una feria de arte, en la cual estaba en exposición dicha Urna de fabricación francesa, al verla se enamoró de ella y pensó de inmediato en el Cristo del Amor. Como es lógico en aquella época no eran fáciles las comunicaciones y el tiempo para consultar o solicitar las medidas del Señor, ya que se tornaría muy extenso, por lo que la compró y envió a Guatemala.

Lastimosamente el Señor Sepultado no cupo en ella adecuadamente, ya que era muy corta en su longitud y en la altura entre la cornisa y la base, a pesar de ello se utilizó así por algún tiempo, muestra de ello son las fotografías antiguas, donde se aprecia al Señor dentro de ella pero muy ajustado. Ante tal situación unos años más tarde, mi tatarabuelo Don Bernardo Beltranena Piñol, quien en aquel entonces era miembro de la Junta Directiva, no sé si por iniciativa propia o por encomienda de los directores, se encargó de las primeras modificaciones a la misma, las cuales lógicamente fueron realizadas antes de 1900, ya que Don Bernardo nació en 1859 y murió en 1902.

Al menos es la información que se ha manejado en la familia y que la supe, hasta 1988, debido a que ese año el día Viernes Santo, 1° de abril parados en la esquina de la 10ª. Calle y 12 avenida, con el recordado Ex Presidente Don Francisco (Paco) Rodríguez Mellis, me dijo “Vos Mito mirá como se mueve la Urna y los vidrios, me da miedo que alguno se quiebre y lastime a alguien, ¿qué hacemos?, vos con las habilidades y conocimientos que tenés, crees que podes hacerte cargo de revisarla y realizar los arreglos que haga falta?” A lo que le respondí que sería un honor ejecutar con esa encomienda.

Pues bien, cuando comenté eso con mi abuelita Lilly Castillo Beltranena de Valladares esa misma tarde, me dijo “Mijo igual que con mi abuelo, ahora te toca a ti”, fue entonces cuando me contó la historia que ella sabía.

Urna de bronce del Cristo del Amor, Señor Sepultado de Santo Domingo.

Pues así fue, en el mes de mayo de ese año la trasladamos a los talleres de mantenimiento de Cervecería Centroamericana, donde pasamos varios días trabajando con los muchachos del taller, desatornillando y desarmando cada parte de la Urna, para poder llevar un inventario y orden de sus lugares respectivos.

La cama estaba completamente podrida, pero por su valor histórico la traje de vuelta y se encuentra en el Cañón. La nueva fue hecha de caoba por don Agustín (Tín) Ceballos, maestro carpintero de la empresa de muchísima experiencia y muy católico.

Entre los hallazgos que surgieron, se encontraron grietas en las cuatro esquinas inferiores y superiores, así como en los vástagos de los cuatros cerchones y en los soportes donde se ensambla la Corona de espinas, los cuales fueron rellenados con soldadura del mismo material, que es latón, habiendo quedado las misas imperceptibles y seguras. Así mismo, todos los agujeros donde había tornillos, se cerraron y se hicieron nuevos, aprovechando a hacer las roscas en medidas milimétricas. Algunos tornillos se hicieron de latón de alta resistencia y otros de acero inoxidable.

Se aprovechó a fabricar unas guías para colocar los vidrios ya que, anteriormente se colocaban sin ningún tipo de empaque y además eran muy delgados y corrientes. Los nuevos tuvieron un bisel de 1” y su espesor es de 6mm. Pero ahora contaban con un marco de aluminio con empaque de hule, que les daría mayor resistencia, lo único que no me gustaba es que todo funcionaba estructuralmente en conjunto y por eso sufrían tanto todos los elementos que la conforman. Respecto a la iluminación, se hizo todo nuevo pues aún conservaba la instalación que mi Papá le hiciera en los años 70´s. Las lámparas se lograron conseguir en la Rosmo (ensambladora de buses de Mercedes Benz), aunque eran un poco más grandes, eran del estilo de la anteriores, cuyo defecto es que las pantallas originales ya no existían y habían sido reemplazadas por dulceras de plástico. La lámina de abajo solo se pintó con pintura dorada, pero el resto de la Urna se pulió y lustró completamente al detalle, para evitar deformar las aristas de las tallas y los nombres grabados en ellas.

Urna de bronce del Cristo del Amor, Señor Sepultado de Santo Domingo.

Sobre el anda del Señor se instaló un nuevo sistema de anclaje que era más liviano y permitiría que hubiera una distribución de carga balanceada, para evitar que la energía que se genera mientras se cargan las andas, se concentre en la parte central y afecte directamente al Señor y a la propia Urna.

Esa fue una experiencia inolvidable, porque doy fe que quienes participamos en ese trabajo de restauración, lo hicimos con gran respeto, devoción y cariño para el Señor.

Los costos de los materiales utilizados y la mano de obra, no tuvieron ningún costo para la hermandad, ya que todo fue absorbido por la empresa y varios colaboradores que como su servidor, amamos esto.

En el año de 1998, la Urna nuevamente volvió a presentar algunos problemas de desajuste y nuevas rupturas, ocasionados cabalmente por los movimientos que se generan al cargar, porque deja de ser un movimiento armónico simple, para constituirse en una mecánica compuesta generada por las torsiones y violentos sentones en los descansos y cambios de turno. Luego de la evaluación y análisis correspondientes, le informé a la Junta Directiva sobre los problemas encontrados, indicándoles las soluciones, de acuerdo un nuevo diseño estructural, lo cual fue aprobado y nuevamente se me encomendó realizar las nuevas modificaciones.

En ésta oportunidad la Urna fue llevada a mi taller, donde antes de desarmar se tomaron todas las medidas correspondientes para conservar dimensiones lo más precisas posible. La nueva modificación consistió en estructurar un cubo de metal liviano, pero mecánicamente muy tenaz, con el objeto de retirar todo esfuerzo mecánico de los querubines de las 4 esquinas y por supuesto de las molduras superiores e inferiores, o sea que todas las piezas se adosaron sobre la nueva estructura de forma imperceptible, para prolongar su vida útil.

En el transcurso de las modificaciones, Federico Guillermo de la Riva quien me visitó para ver los avances, me pidió que le prestara el conjunto de una de las esquinas, que consistiera en un querubín, ménsula y pie o base, para hacer una prueba de dorado. El resultado fue algo indescriptible y acordamos no mencionar a nadie esto, pues al estar terminado todo el trabajo estructural, se dorarían todas las piezas, para recuperarle su acabado original, ya que en algunos lugares que jamás habían sido tocados, se descubrió el color original comprobándose que tenía baño de oro.

El kilataje del oro se determinó de acuerdo al acabado original. El baño de oro, fuera del lujoso realce que brindaba a la vista, consistía en una protección contra la oxidación. Nuestra intención fue dar una sorpresa, ya que nadie se lo esperaba y vaya que lo fue. A todas las piezas se les dio un revestimiento de Oro de 24 quilates, dicho trabajo se hizo en Industrias de la Riva y en los talleres del Ing. Edwin Liscutín Serrano, ya que las piezas de mayor longitud, no cabían en los tanques de Industrias de la Riva.

Lógicamente también se le eliminó la cama de madera, que se sustituyó por la estructura de metal liviano antes mencionado. Sobre la nueva cama se colocó una plancha de CORIAN simulando marfil, en la parte de abajo se le colocó un tablero de madera de cedro con un pequeño compartimiento para simbolizar el obituario de la Hermandad, ésta con detalles similares a la talla de la Urna y el escudo de la Hermandad en la compuerta, todo laminado finamente en oro italiano, al igual que el marco superior donde se encuentra la instalación eléctrica y la iluminación. Dicho trabajo de laminado fue por hecho por el Maestro Armando Ventura de la Ciudad de Antigua Guatemala.

Se le hicieron guías nuevas para la sujeción de los vidrios laterales, frontal y posterior, donde actualmente, en cada esquina interna se encuentra un escudo de la hermandad en plata. Se hicieron 5 vidrios nuevos, 4 biselados y uno liso.

Todos los trabajos de estructura metálica, restauración de los ángeles, ménsulas, molduras, cerchones y corona tuve el privilegio de realizados personalmente, por la responsabilidad que ello representaba. Aún hay algunos detalles que hizo falta arreglar pero por la falta de tiempo y la insistencia de que fuera entregada nuevamente a la Hermandad el año 2003, fue imposible hacerlo.

Esto no implica problemas estructurales, doy fe que la Urna del Señor Sepultado de Santo Domingo estaba en condiciones de procesionar por muchos años más, siempre y cuando se le diera el cuido y mantenimiento adecuado.

Es muy importante hacer constar que la Hermandad, no desembolsó ni un centavo para dicha restauración, los fondos necesarios fueron proporcionados en parte por varias familias y personas individuales que prefirieron permanecer en el anonimato, siendo una de ellas y quien se encargó a título personal de la recaudación el Ing. Pablo Arimany. El Costo de dicha restauración ascendió a Q49,438.00.

La Urna fue bendecida nuevamente en la Semana Santa del Año 1998, el día miércoles Santo antes de colocar a la Consagrada Imagen del Señor Sepultado en ella, por el RP Fray José Quílez Gaibar. O.P. (QEPD) y recibida por el Hno. Presidente Juan Gavarrete Soberón, quien solicitó a Junta Directiva que el cuidado y mantenimiento de la misma estuvieran a cargo de mi persona por tiempo indefinido.

En el año 2003, se hicieron 4 vidrios nuevos biselados con su respectivo marco y 2 superiores por primera vez biselados para dar más reflectividad a la Imagen del Señor y que se pudiera apreciar desde abajo. Dichos vidrios fueron donados por el Sr. Juan Enrique Collía Zuger, propietario de la vidriería La Nacional.

Copio de inventario que presenté ante la Junta Directiva el día que la entregué de nuevo a la hermandad, pues desde su restauración estuvo bajo mi custodia. Esto fue el 23 de mayo de 2003.

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El día de hoy hago entrega formal de esta Joya de valor incalculable a la Mayordomía de la Hermandad, consistiendo en lo siguiente:

  1. URNA DE BRONCE CON SUS 4 ANGELES Y 4 MESULAS CON UNA ROSA EN LA PARTE MEDIA, 2 MOLDURAS LATERALES INFERIORES CON NOMBRES INSCRITOS, 2 MOLDURAS LATERALES SUPERIORES, 1 MOLDURA FRONTAL INFERIOR CON NOMBRES INSCRITOS, 1 MOLDURA POSTERIOR CON NOMBRES INSCRITOS, 1 MOLDURA FRONTAL SUPERIOR, 1 MOLDURA POSTERIOR SUPERIOR.
  2. CERCHONES DE BRONCE.
  3. CORONA DE ESPINAS REVESTIDA EN PLATA Y COMPLEMETADA CON LAS INSIGNIAS DE LA PASIÓN. CRUZ, LANZA, ESPONJA Y MANTO CON RECESTIMIENTO DE ORO.
  4. MARCO DE MADERA, LAMINADO EN ORO, CON 4 LAMPARAS DE HALOGENO CON SUS PANTALLAS, TRANSFORMADORES, CABLEADO Y CONECTORES.
  5. LAMPARA DE HALOGENO CON SU PANTALLA Y CONECTOR.
  6. ARGOLLAS PARA SUSPENDER LA URNA.
  7. PLANCHA DE CORIAN COLOR MARFIL.
  8. TABLERO LAMINADO EN ORO CON COMPARTIMIENTO PARA OBITUARIO.
  9. VIDRIOS SUPERIORES NUEVOS Y BISELADOS.
  10. VIDRIOS LATERALES NUEVOS Y BISELADOS CON MARCO.
  11. VIDRIO FRONTAL NUEVO Y BISELADO CON MARCO.
  12. VIDRIO POSTERIOR NUEVO Y BISELADO CON MARCO.
  13. VIDRIOS LATERALES USADOS Y BISELADOS CON MARCO.
  14. VIDRIO FRONTAL USADOY BISELADO CON MARCO.
  15. VIDRIO POSTERIOR USADO Y BISELADO CON MARCO.

Por todo lo anteriormente expuesto responsabilizo a la Junta Directiva de la Hermandad del Señor Sepultado del Templo de Santo Domingo, por cualquier daño, deterioro, ruptura y perdida que pudiera sufrir la Urna Procesional de Bronce de la Consagrada Imagen del Señor Sepultado, ya que durante el tiempo que estuvo bajo mi custodia y responsabilidad, se tuvo sumo cuidado en sus acabados, mantenimiento estructural y eléctrico así como su montaje y fijación año con año en las andas respectivas.

Agradezco a quienes en su momento tuvieron fe y confianza en mi persona y en como realicé mi trabajo para mantener en buenas condiciones esta preciada Joya desde donde nuestra amada Imagen imparte sus bendiciones al pueblo Católico de Guatemala cada año. Solicito formalmente que el contenido de esta carta quede plasmado integra y textualmente en el acta de la sesión del día 26 de mayo del 2003. Así como se me extienda el debido finiquito.

Cordialmente,

Guillermo Valladares Magaña

Secretario HSS

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Después de esa fecha, fue abandonada en el cañón, dejándola sobre sus bases en las andas, recibiendo polvo y lluvia. En el año 2006, fue dañada a instancias de Salvador Sarazúa y Jorge Ramirez, encargado y sub encargado respectivamente de la comisión de adorno, e iniciativa de Alfredo Ramirez Mancilla y Alejandro Menjivar, al hacerla llegar a sus bases, por medio de jalones con lazo, lo que produjo que se torciera, ya que en la “remodelación” para quitarle peso a las andas, modificaron las bases y estructura de la Urna en las andas y no lograron que coincidieran con los agujeros de los pies.

Hoy la Urna está muy deteriorada y dañada tanto en sus molduras como estructuralmente.

Considero conveniente no dejar de mencionar la Urna de Madera o Urna de Veneración, en la cual se encuentra el Señor en su Capilla. Dicha Urna fue mandada a hacer por el Patronato Pro Obras y Reconstrucción del Templo de Santo Domingo, presidido por el Gral. Kjell Eugenio Laugerud (QEPD). Esto se realizó cuando se hizo el traslado de la antigua capilla, hoy Capilla del Santísimo, posterior al terremoto de 1976, dicha Urna la elaboró Don Virgilio Castillo (QEPD).

Cuando se remodeló la capilla actual en 1998, la Junta Directiva insistía en colocar la Urna de Bronce (procesional) para venerar al Señor Sepultado de Santo Domingo, pero me opuse rotundamente a ello, pues en una época que la Urna Procesional estuvo en dicha capilla, le robaron una pieza y con el tacto de las personas se oxidaba constantemente, por lo que propuse que la Urna de Madera se retallara por completo, ya que los acabados y detalles no eran muy buenos. También se rediseñó la forma para introducir y/o sacar al Señor, ya que originalmente se hacía retirando completamente el marco superior, por lo que hizo una puerta en el lateral derecho de la misma. Finalmente se laminó en oro italiano. Dicho trabajo lo ejecutó el Señor Armando Ventura con la ayuda del Señor Aldo Bianchi en la Antigua Guatemala. La oportunidad se dio aprovechando a que la Urna de Procesional estaba desarmada, ya que se llevaron las piezas originales como muestra para el maestro tallador, consiguiendo un detalle impresionantemente bueno.

Lamentablemente las personas cuestionadas que fueron suspendidas de sus cargos en el año 2009, dieron un muy mal mantenimiento y trato a dicha Urna, ya que rompieron y perdieron varias piezas de la misma y el laminado también se deterioró enormemente. En la actualidad hasta uno de los cerchones quebraron y solo Dios sabe que más daños han sufrido ambas Urnas.

Les ofrezco una disculpa si me extendí en esta narración, pero es imposible resumir más estos procesos que están llenos de anécdotas, preocupaciones, sinsabores, pero igual de muchísimas satisfacciones, porque se trabajó por y para el Señor con todo amor y cariño. Estas son cosas que no me gusta contar, pues lo que se ha hecho para el Señor es para su gloria y no la nuestra. Pero ha valido la pena que conozcan esta parte de la historia, que no consta en libros.

Subiré algunas fotos de cómo quedó la Urna del Señor Sepultado de Santo Domingo, las cuales fueron tomadas el 26 de mayo de 2003, cuando la entregué a la Junta Directiva, al terminar mi período como Secretario de la Hermandad.

Saludos y Bendiciones.

Guillermo Valladares.