La Urna de Bronce del Señor Sepultado del Calvario

La Comisión de Honor de salida en los momentos previos a la salida de la procesión del Viernes Santo. Se aprecian los detalles de la urna y del Señor Sepultado

SIETE DÉCADAS DE BRONCE: LA URNA DEL SEÑOR SEPULTADO DEL CALVARIO

Escribir estas líneas constituye todo un honor para exaltar la labor de hombres que trabajaron, con denuedo y compromiso, en favor de la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, Templo El Calvario y principalmente de su Hermandad Cruzados de Cristo, institución cuyo origen se ubica a finales del siglo XIX en  La Nueva Guatemala de la Asunción.

Y es que el martes  19  de abril de 2016, se cumplieron setenta años del estreno de la urna de bronce, aluminio, plata y vidrios biselados que resguarda a la Consagrada Imagen del Santo Cristo Yacente. Empecemos a recordar este acontecimiento,  transportándonos imaginariamente a la Guatemala de los años cuarenta, la Guatemala que en el año de 1944,  fue marcada con un antes y después en la gloriosa gesta revolucionaria del 20 de octubre,  que trajo consigo profundas reformas de beneficio social.

Turno de la procesión del Viernes Santo 19 de abril de 1946, día de estreno de la urna de bronce del Señor Sepultado del Calvario
Turno de la procesión del Viernes Santo 19 de abril de 1946, día de estreno de la urna de bronce del Señor Sepultado del Calvario

El gran ornato de sus espacios públicos y antañones vecindarios daba lugar a  que fuera conocida como “La Tacita de Plata”. El Barrio del Calvario no era la excepción,  el pujante sector de elegantes hoteles, recibía y despedía a cientos de viajeros en la antigua estación del ferrocarril. La incipiente “zona hotelera” de la Ciudad conformaba, junto al Mercado Sur 2, un sector de mucha pujanza. La intensa actividad productiva y social, propia de la parte sur de la Ciudad, fue el caldo de cultivo para el desarrollo de muchas actividades religiosas que tenían como epicentro la Parroquia  Rectoral de los Remedios.

La famosa “Foto Biener” captó el entorno de la señorial 18 calle con su amplia arteria de doble carril, un arriate con árboles,  cuyos troncos eran protegidos por estructuras metálicas. La prestancia  de los caballeros luciendo terno, sombrero y reloj  se aderezaba con la elegancia de las damas luciendo “tacón de muñeca” y de la severidad de las  señoras adultas, con  una moda mucho más decimonónica con amplias faldas largas y gruesos mantones.

Foto Biener captó el elegante y pulcro trazo de la 18 calle con el predominio del Templo del Calvario 1
Foto Biener captó el elegante y pulcro trazo de la 18 calle con el predominio del Templo del Calvario.

En la intimidad de los antiguos salones de sesiones de la Parroquia de los Remedios, se ideaba un proyecto que vendría a embellecer la tradicional procesión del Santo Entierro: una urna nueva para el Señor Sepultado cuya procesión sumaba ya cincuenta años de haber sido reorganizada y tan sólo catorce de salir del recién estrenado templo.  Gozaba para ese entonces,  de mucha fama por contar con una organización formal que representaba una alternativa a la ancestral  y distinguida procesión del Santo Entierro de Santo Domingo y su Hermandad de gran prestigio y abolengo.

La recién nombrada “Asociación Cruzados de Cristo” enfrentaba una nueva época que demandaba la realización de importantes proyectos que la elevarían a otro nivel de gusto estético.  Dicho grupo religioso era presidido por el Señor Luis H. Evertsz,  de nacionalidad nicaragüense y vecino del Barrio del Calvario quien tuvo el interés de  emprender la conformación de un patrimonio con enseres de gran valor artístico.

La urna de bronce del Santo Entierro aun luciendo los antiguos y desaparecidos serchones
La urna de bronce del Santo Entierro aun luciendo los antiguos y desaparecidos serchones

Pero ¿por qué una urna nueva?, en primer lugar, el uso de la urna para cualquier procesión del Santo Entierro era algo irrenunciable.  No se podía concebir  la idea de procesionar  la imagen de Cristo Yacente, de otra manera que no fuera revestido de  alba y dentro de una urna.  Recordemos que no fue hasta 1956 cuando Fray Miguel A. Murcia rompió con esa tradición en el seno de la naciente Asociación de Cruzados del Santo Sepulcro sacando en procesión a la imagen del Señor Sepultado únicamente cubierto con un paño de pureza y despojado de su urna.  No obstante, para 1946 la sacralidad  y el enorme respeto en manipular a un difunto  con todo el cuidado, delicadeza y sensibilidad formaban parte indispensable  de la caridad cristiana y cuanto más, en el caso que nos ocupa,  tratándose de la imagen de nuestro Redentor.

Asimismo, es probable que la anterior urna, que venía siendo utilizada desde el antiguo Calvario, ubicado al final de la Calle Real, no era congruente con la idiosincrasia y  nueva línea estética de la Asociación presidida por Evertsz,  siendo necesaria la realización de una nueva, con un estilo mucho más  refinado, holgado y con mayor ligereza visual.

La Comisión de Honor de salida en los momentos previos a la salida de la procesión del Viernes Santo. Se aprecian los detalles de la urna y del Señor Sepultado
La Comisión de Honor de salida en los momentos previos a la salida de la procesión del Viernes Santo. Se aprecian los detalles de la urna y del Señor Sepultado del Calvario.

Todo ello respondía a la configuración vigente de la procesión, compuesta de pequeñas andas  representando los misterios dolorosos del Santo Rosario que  precedían el anda del Señor Sepultado, cuyo cortejo era cerrado con la  presencia de la Santísima Virgen de Soledad – hoy Reina de la Paz- ataviada con elegante manto de terciopelo negro con azucenas bordadas por manos de las Hermanas de la Caridad de la Casa Central y luciendo delicado resplandor de soles en su sienes.

El 13 de abril de 1946 se anunciaba en el Diario el Imparcial el estreno de la nueva urna que “fue realizada en bronce, aluminio y plata, según dibujo de J. Arnoldo Chavarri y modelo de Carlos Enrique García, esculturas de Miguel Hugo Alvarez, tallado de Juan Ortiz López, fundición de Timoteo Gómez S. e hijo, pulido y joyería del señor Julio Campos, pintura y decorados talleres de Carlos Badillo S. Soldadura autógena talleres de J.M. Gutiérrez e hijo, ajuste y acabado de Fidel Mata, Cristalería y vidriería de Lazo Muñoz”.

El Viernes Santo 19 de abril de 1946 se estrenó la espléndida urna de bronce cargada por cuatro ángeles en un adorno que consistió de un campo floral y cuatro lámparas de bomba. Según los registros, la urna procesional se utilizó por  un espacio de 10 años, hasta 1956. Fue hasta cincuenta y un años después nuevamente utilizada en el año 2007,  repitiéndose tal hecho  en el recién pasado 25 de marzo de 2016.

Viernes Santo 19 de abril de 1946, día del estreno de la urna de bronce del Señor Sepultado del Calvario
Viernes Santo 19 de abril de 1946, día del estreno de la urna de bronce del Señor Sepultado del Calvario

Entre todos los personajes citados, destaca la participación del renombrado fundidor Timoteo Gómez Sierra, famoso “campanero” responsable de haber   realizado aproximadamente dos mil campañas, destacando entre ellas, la más grande de Centroamérica, fundida para la Basílica del Señor de Esquipulas y bendecida el 15 de enero de 1948.  Dos años, después se estrenaron las cuatro campanas de la Capilla Santa Delfina de Signé, fundidas de igual forma, en el taller de Gómez Sierra.

Según documentos, se señala a Don Timoteo como un “buen católico”, vecino del barrio “La Palmita” en la zona 5  y fuerte colaborador moral y económico a cuanta obra para la Iglesia se le solicitaba y muy especialmente, con  la Hermandad del Señor Sepultado del Calvario de la que fue miembro fundador.

El vínculo existente entre Don Timoteo y su Hermandad, generaron seguramente un mayor compromiso y por ende, la total  disposición de sus  recursos para contar con una urna que reuniera todos los requisitos de dignidad para llevar en procesión a la imagen yacente de su devoción.  La maravillosa urna contaba originalmente con un juego de serchones con diseño de vid que terminaba con una cruz.

Foto de Don Timoteo Gómez Sierra y dos de sus hijos, ubicados dentro de la campana realizada para la Basílica de Esquipulas
Foto de Don Timoteo Gómez Sierra y dos de sus hijos, ubicados dentro de la campana realizada para la Basílica de Esquipulas

El romanticismo de dicha época se extendió diez años más,  previo al inicio de una nueva etapa, en la que fueron transformados severamente muchos aspectos de la procesión del Santo Entierro del Calvario que podemos señalar como “clásicos”.

Nos encontramos pues, frente a una urna, en este caso no  realizada en Francia, España o Bélgica, sino totalmente  en Guatemala, algo que la constituye como  muestra palpable del talento y capacidad de los artistas guatemaltecos que junto a la visión, habilidades administrativas y correcta apreciación artística  del  presidente de una Hermandad, conformaron el equipo perfecto para dar a la Parroquia de los Remedios una de sus más grandes joyas que cumple doble función: la de resguardar  la Sagrada Imagen del Cristo Yacente y embellecer su emblemática capilla del Santo Sepulcro. Setenta años después, vaya nuestro homenaje de respeto y agradecimiento a Don Luis Evertsz, a Don Timoteo Gómez Sierra y a todos los valientes hombres cuya energía creativa quedó impregnada a lo largo y ancho de los bronces y cristales de tan magnífico joyero.

La Urna de bronce en el Viernes Santo del año 2007. Fue de la veces recientes en que utilizada en la procesión del Santo Entierro del Calvario
La Urna de bronce en el Viernes Santo del año 2007. Fue de la veces recientes en que utilizada en la procesión del Santo Entierro del Calvario

Libro de consulta: Crónica y Recuerdos del Señor Sepultado del Calvario/Doctor Fernando Urquizú (2012).

Author: Israel Santos

Colaborador de Cucurucho en Guatemala.