La túnica que el Cristo del Amor “no se dejó poner”

Por Edwin Rodolfo García.

Para el viernes santo de 2002 el Señor sepultado estrenaría una túnica de terciopelo color buganvilia bordada en oro.

El miércoles santo por la noche se procedió a colocarle al Señor la mencionada túnica pero esta no le quedó, primero que muy corta, luego muy larga, después no tallaba bien en los hombros, después que la cintura, que el cíngulo no ceñía bien etc, una serie de situaciones por las que la túnica no quedó bien. Ante esta contrariedad y ya entrada la madrugada de jueves santo se decide colocar un hábito dominico aún sin estrenar perteneciente al prior del convento, se ajustó el hábito y se le hizo la capa negra que llevaría en la procesión, el cinturón o cincho con que los dominicos ajustan el hábito fue obsequio de Fede De La Riva quien casualmente tenia un cincho nuevo en su auto y con ese se termino de completar la vestimenta del Señor.

Se dijo entonces la frase que le da el nombre a esta publicación. Pero la historia no termina ahí, pasaron los años y para la velación de septiembre de 2010 se estaba buscando entre las túnicas del Señor cual se le iba a poner, encontramos la que no pudo estrenar 8 años atrás y se decidió por esa, como para el anda que se usa para las velaciones solo había una colchoneta corinta, se decide mandar a hacer una forrada en tela blanca para lograr un mejor contraste.

Personalmente estuve acompañando a Guillermo Valladares Magaña (Mito) cuando la persona encargada de hacer la colchoneta tomo las medidas sobre el catafalco donde iría colocada la imagen, llegada la noche del sábado anterior a la velación se procedió a revestir al Señor con la túnica buganvilia y esta vez le tallo a la perfección, se llevó al anda y al colocarlo sobre la colchoneta nos llevamos con la sorpresa de que esta era muy corta y los pies y tobillos del Señor quedaban en el aire, ante la premura de tiempo se decide colocarle una túnica blanca y usar la colchoneta corinta existente siempre por cuestión de lograr un mejor contraste, de nuevo pensamos que el Señor no quería usar esa túnica la que por fin pudo lucir en la velación de martes santo de 2011, esta vez sin ningún contratiempo.