La Dolorosa del Calvario: tres nombres, una sola devoción

imagen de la virgen dolorosa del calvario reina de la paz

Nos encontramos en la recta final para un acontecimiento histórico de gran importancia para la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios y de la Semana Santa en general: el centenario de bendición y estreno de la imagen sagrada de la Santísima Virgen de Dolores o Soledad que, desde 1925, acompaña al Santo Cristo Yacente cada Viernes Santo.

La Imagen de mediana estatura, con un rostro dulce y de facciones juveniles, manos entrelazadas, contraídas hacia el pecho y levemente giradas al lado derecho provocó desde su origen, un verdadero movimiento de devoción popular en que miles de mujeres encontraron un punto de convergencia de espiritualidad, contemplación y de socialización.

Desde su estreno hasta la primera mitad de la década de los años cincuenta del siglo XX, la Dolorosa del Calvario contaba con un grupo de mujeres debidamente organizado e identificado como la “Asociación de Dolores”. Sobre pequeñas andas decoradas con sencillos adornos la célebre escultura mariana cerraba el cortejo procesional del Santo Entierro acompañada de San Juan y Santa María Magdalena.

Fue con la llegada del Ilustrísimo Monseñor Mateo Perrone a finales de la década de los años cuarenta del siglo XX, cuando inició la reestructuración de las hermandades de pasión del Templo del Calvario quien, junto a grandes personajes de la Semana Santa de La Antigua Guatemala tales como el Profesor Marcelo Gaytán, los señores Guillermo Lira Mollinedo y Ricardo Lehnhoff junto a la Señora Francisca Viuda de Nielson, trazaron una nueva visión estética y reforma institucional que revolucionó la percepción que la procesión había construido desde su reorganización de 1896.

La Real Señora del Calvario

A inicio de la segunda mitad del siglo XX, Guatemala contaba con una pequeña cantidad de medios de comunicación, principalmente radiales e impresos, pues no fue hasta 1956 que se registra la fundación de Canal 3.

Dicho contexto, permitía una alta concentración de audiencia en pocos medios, factor que causaba la uniformidad de conocimientos en la sociedad, así como un proceso de transmisión de ideología mucho más compacto.
La presencia en medios de comunicación, principalmente radiales, formó parte del plan de trabajo de la nueva directiva de la Hermandad Cruzados de Cristo.

A través de programas radiales, la hermandad construyó a lo largo del tiempo, un ideario gracias a guiones radiofónicos con una narrativa única y original que repetida de manera frecuente, construyó identidad por medio de imágenes mentales reproducidas y difundidas de forma masiva.

Fue así, que por la creatividad del Profesor Marcelo Gaytán, la Santísima Virgen fue llamada de manera constante “La Real Señora del Calvario”, un apelativo rico en connotaciones de realeza, abolengo y dinastía. Este primer nombre, quedó registrado en el reverso del disco “Calvario” como texto descriptivo de la marcha oficial “Soledad”.

De Guatemala, la Macarena

La nueva visión estética de las hermandades del Calvario, alcanzó de manera sobresaliente el culto de la Santísima Virgen de Dolores del Calvario. Y fue así, que para 1960 se registra el estreno de un extraordinario traje procesional de terciopelo negro y recamado con bordados de oro.

Dicho textil, conocido como el “Manto de las estrellas” revolucionó la estética de las imágenes marianas de la Semana Santa guatemalteca.

El uso de un manto de grandes dimensiones junto a un palio, flores y candelabros recrearon la estética andaluza de los pasos españoles y hacían un guiño a su máxima devoción mariana universal: Nuestra Señora de la Esperanza Macarena.

La Señora Francisca Viuda de Nielson en una entrevista al extinto Diario “La Nación” del 12 de abril de 1979 narró que el título de “Macarena de Guatemala” fue dado por un grupo de españoles que presenciaron el cortejo de la Santísima Virgen del Calvario.

La era de la Reina de la Paz

El origen del apelativo actual de la Santísima Virgen del Calvario, “Reina de la Paz” se remonta al acto de consagración realizado el 19 de noviembre de 1989. Palomas blancas sosteniendo la letanía “Reina de la Paz, ruega por nosotros” fueron situadas en el adorno procesional preparado para ese día.

Pocos meses después, el 24 de febrero de 1991, la Santísima Virgen nuevamente fue invocada como “Reina de la Paz” en una procesión de rogativa ante una inminente tercera guerra mundial por el conflicto del Golfo Pérsico.

Es así, que por más de tres décadas ha venido forjándose un estrecho vínculo entre la Santísima Virgen de Dolores y la letanía lauretana. Su apelativo actual de “Reina de la Paz” es poseedor de vigencia y actualidad en el contexto actual en el que se vive.

La historia de la Santísima Virgen del Calvario se revitaliza en las distintas épocas de su existencia. Sin importar si se le identifica como “La Real Señora del Calvario”, “La Macarena de Guatemala” o “Reina de la Paz” es indudable que cada uno de estos apelativos evidencia que se trata de una imagen y devoción viva que goza del afecto y la trascendencia devocional en miles de guatemaltecos.