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La Cofradía de la Santa Vera Cruz: la única que queda en la Ciudad de Guatemala

Iglesia de San Francisco El Grande. Jueves Santo al atardecer. Se debe a Santa Elena –madre de Constantino-, el hallazgo y recuperación de la verdadera cruz en la que fue enclavado Jesús. Quedó abandonada por mucho tiempo entre los desperdicios de ajusticiamiento y de terror. Su recuperación significó también, para los cristianos, una manera diferente de valorarla como símbolo de redención y es a partir de entonces que la santa cruz empezó a ser venerada.

POR MARIO GILBERTO GONZÁLEZ R.


Para  afianzar su veneración, se formaron pequeñas cruces de la verdadera cruz  y se repartieron al mundo  cristiano. En torno a la Veracruz, los fieles se organizaron en Cofradía. La primera Cofradía de la que se tiene noticia, se fundó en el Convento Casa Grande de San Francisco en la ciudad de Sevilla, en el año de 1448, aunque algunos autores fijan la fecha en el año de 1370. Para consolidar su estructura y definir su culto, se redactaron sus primeras Reglas que normaron –incluso- la vida privada de sus miembros.

A la Cofradía de la Veracruz se le tiene como la más antigua de la ciudad de Sevilla, ya que su primera salida procesional se fija en el año de 1468. Surgieron otras Cofradías con idéntico título y así se  extendió a otras latitudes. Su salida procesional fue el Viernes Santo y los penitentes iban haciendo disciplinas. El Papa Paulo  III concedió gracias e indulgencia a  los fieles que con penitencia o luz,   asistan a la procesión del Viernes Santo. Años después, la  Cofradía separó a los Hermanos de luz de los de sangre y para gozar de los bienes espirituales, hizo Estación de Penitencia frente al Sagrario de la Iglesia Catedral de Sevilla, el Jueves Santo en la noche. De estos cambios nace la procesión de luces en el amanecer del Viernes Santo y  hacer Estación  frente   al  Sagrario en la Iglesia Catedral. Ostenta diversos títulos y distinciones.

La presencia franciscana en la ciudad de Santiago de Guatemala, fue una continuidad  de los privilegios que gozó su Orden de velar por los Santos Lugares y fomentar en el mundo cristiano, la devoción por la Pasión de Jesús. El trasbase sevillano se hizo fecundo en la ciudad de Santiago de Guatemala, Tomó como suyos los recursos naturales y el aporte de sus fieles hasta darle su propia identidad, que es, la que la distingue como Semana Santa Antigüeña de nuestros días, sin otro adjetivo que antigüeña. Su huerto con abundancia de frutos, verduras y flores. Velas, peceras, pajarillos sin faltar el incienso, el corozo y las únicas y artísticas alfombras de serrín teñido, el simbolismo en las velaciones y en sus andas procesionales, la presencia de sus devotos cucuruchos y desde luego, las bellísimas imágenes,  le dan su matiz de antigüeñísima.

En la ciudad de Santiago de Guatemala, poseía la comunidad franciscana –entre sus singulares reliquias- un Lignus Crucis de plata de ley, que en el centro tiene una cruz hecha del verdadero madero en que murió Jesús. Y el 9 de marzo de 1533 el primer Obispo don Francisco Marroquín, fundó en la Iglesia de San Francisco el Grande, la Cofradía de la Veracruz. En la vida cristiana de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de Guatemala, alcanzó a tener muchos devotos, distinciones y privilegios.

El 12 de marzo de 1552, Fray Juan Mancilla de la Orden de San Francisco, otorgó licencia a los Hermanos de la Cofradía de la Santa Veracruz, para que tuvieran capilla propia en el interior del templo de San Francisco el Grande. (1)

Según el Cronista Vásquez, la capilla de la Veracruz estuvo al lado del Evangelio, inmediata a la Capilla de la Tercera  Orden. La Cruz es de plata de dos pies de largo

Su procesión  fue el Jueves Santo por la tarde. Se revistió de solemnidad  y asistieron las autoridades del Reino y en especial los miembros de la nobleza. Esta  Cofradía tuvo por insignia, un escapulario y una cruz verde sobre túnica blanca.

El 13 de abril de 1652,  el Noble Ayuntamiento prohibió que “…en la procesión organizada por la Cofradía de la Veracruz el jueves santo, los capitulares asistan portando su espada…” (2)

Referente a la Cofradía del Santo Ecce Homo, nos dice don Francisco de Fuentes y Guzmán, en  su Recordación Florida que “…esta imagen es una de las estimables reliquias que tiene Goathemala; su estatura es del tamaño natural, tan viva y lastimosamente herido y cárdeno, y tan pavorosamente abstracto, que al mirarlo pone reverencia y miedo. Está sobre una basa sentado, con los triunfos y adornos de la clámide, caña y corona de espinas, y la mano derecha aplicada á la mejilla divina; tiene los ojos de vidrio, con que parece estar vivamente mirando á quien la mira; mas con tanta tierna y suprema compasión, con tan sereno y confuso sentimiento que saca las lágrimas al corazón más duro y los suspiros a la boca del alma más rebelde…” (3)

La imagen no era propiedad de la Cofradía sino de la Comunidad Franciscana, que la hizo traer a Guatemala procedente de Yucatán, cuando esa  Provincia fue parte de la jurisdicción de la Audiencia de Guatemala.

La Cofradía del Santo Ecce Homo, tuvo capilla propia. Aunque los cronistas no son precisos en situarla en el templo franciscano, se sabe que es la misma que fue del Señor

San José, de San Miguel y de los Mártires del Japón, o sea la misma que después del terremoto de Santa Marta, funcionó como Sacristía de la Capilla de la Tercera Orden de San Francisco. Al correr de los años y quizá porque las dos imágenes salieron en una sola procesión, la imagen del Santo Ecce Homo, pasó a la capilla de la Veracruz. (4)

La Cofradía del Santo Ecce Homo –según Fuentes y Guzmán- “está a cargo y cuidado de la nobleza, para su disposición y gobierno y fue grandísima la vigilancia y rigor que en otros tiempos hubo, en cumplir sus estatutos, de no recibir en ella personas que no fueran notoriamente noble, y así, era esto positivo mostrar la patente o cédula de ser hermano o cofrade de la Veracruz…” Su culto y procesión estuvo a cargo del “…ejemplarísimo y docto clero…” y desde 1674, la Cofradía eligió a dos sacerdotes seculares por comisarios del paso “…que sacan a hombros, debajo de palio, y va delante todo el clero con sobrepellices y velas de cera blanca en las manos…” (5)

La principal insignia de esta  Cofradía, fue el Lignus Crucis que fue llevado en hombros por sacerdotes bajo palio.

Salían en una sola procesión el Lignus Crucis y el Santo Ecce Homo en el atardecer del Jueves Santo. Cruzaba el arco de San Buenaventura sobre la calle de la Nobleza para enfilar hacia el barrio de Santo Domingo. Los vecinos  en cumplimiento de una lejana tradición,  adornaban  el frente de sus casas con delicadas colgaduras y esparcían pétalos de flores en el centro de la calle.

Esta  procesión, fue un acontecimiento religioso especial  y contribuyó a darle esplendor a la Semana Santa de la ciudad de Santiago de Guatemala. Para la Semana Santa de 1718, no salió en procesión, debido a los daños que sufrió la ciudad de Santiago de Guatemala, con el terremoto del 29 de septiembre llamado de San Miguel.

En la medida que la devoción y procesión alcanzó singular esplendor, le fueron designados dos Alcaldes como primeros oficiales, que se encargaban de portar el estandarte en la procesión. Después fueron dos Oidores y por último dos caballeros distinguidos…” cuatro diputados y un mayordomo,  se eligen de los  más experimentados y cuerdos de la nobleza para el gobierno de sus cosas…” (6)

Después del terremoto de Santa Marta, tanto el Lignus Crucis como la imagen del Santo Ecce Homo, fueron llevadas al templo de San Francisco en el asentamiento de la Ermita, sin el culto y la veneración que gozaron en la ciudad de Santiago de Guatemala cuando salieron en solemne procesión el Jueves Santo por la tarde. (7)

NOTAS
1.- Pardo, J. Joaquín. Efemérides, p. 12
2.- Ibidem, p. 62
3.- Fuentes y Guzmán, Francisco. Recordación florida, t. 1, p. 237.
4.- Lamadrid, Fray Lázaro. Extracto de la guía turística de San Francisco, ps. 20-21
5.- Fuentes y Guzmán, Francisco.
6.- Ibidem, p. 238
7.- La imagen del Santo Ecce Homo pasó a la iglesia de Santa Clara. Fue colocada en una capilla empotrada en la pared.  Lastimosamente un incendió la quemó.

Fuente: La hora.