La bienvenida que me dio Jesús Sepultado de San Felipe

Anécdota de: Giovanni Mazariegos.

Yo era un cucurucho de Viernes Santo en la Ciudad Capital, pero en el año de 2011 perdí mi oportunidad de cargar y cuando se lo comente a mi hermano menor que por cierto es músico (es el timbalero de Jesús) de la banda del maestro Gómez, me dijo, “anda a inscribirte a San Felipe, ahí el último día es el Miércoles Santo” vas a ver que por tu altura te puede tocar la tanda 1 y no te imaginas lo especial que es ese momento.

Pues fui a inscribirme a el Santuario de San Felipe de Jesús y los encargados de inscripciones me indicaron que para recoger el turno tenía que llegar el Viernes Santo a las 12:30 pm al salón de la hermandad.

Jesus Sepultado de San Felipe

Llegó el Viernes Santo y como ese día es complicado el ingreso a la Antigua decidí irme en camioneta con mi túnica en una bolsa, y pude ver todavía en las calles al Mercedario Antigueño.

Tomé un ‘tuc tuc’ para la aldea de San Felipe y llegué a tiempo al salón de la hermandad, y mi asombro fue que ya a eso de la 13:30 horas habían mas de 150 cucuruchos en el salón, al formarnos me puse a pensar que no era seguro que me tocara el turno 1.

Sólo con el hecho de poder cargar, no me importaría que me dieran el turno 1 o el 2 o el 20, pero sucedió que me dieron el turno 1 en el brazo 54 ¡Iba a ir cerquita de Jesús!, agradecí en oración al Milagroso Sepultado de San Felipe el honor que me concedió.

Jesus Sepultado de San Felipe

Al ingresar al Templo pude abrazar de la emoción a mi hermano que ya estaba con los músicos y me dijo “que tengas un buen turno”.

Lo que viví en ese momento es indescriptible, el timbre, la marcha “Martirio” te estremece y los sentimientos hacen que las lágrimas salgan, luego la “Marcha Fúnebre” seguida de “la Granadera”, y tienes que cargar por debajo del anda para que salga el impresionante mueble del Santuario.

Cuando sonó el timbre de cambio de turno, nadie llegó a mi relevo, así que seguí, pasamos el puente de Filadelfia, un paso muy complicado por la forma del mismo y por la multitud que hay en ese lugar, los músicos tocaron “Sepultado de San Felipe”, terminó el turno y de nuevo el timbre ¡y nadie me relevó! hasta el turno 4.

Tuve una experiencia muy linda con el Señor de San Felipe, al terminar de cargar, agotado y muy cansado me di cuenta que fue la bienvenida que me dio Jesús Sepultado de San Felipe.

¿Te ha pasado algo similar en las procesiones antigüeñas? ¡Comparte con nosotros esa maravillosa experiencia!

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