Mi Jesús de La Merced vino a mi en un sueño.


Anécdota de Roberto Alfredo González Menjivar

Este es un testimonio de fe que no conoce las fronteras, a pesar de que ya cerca de seis años que cada Domingo de Ramos me hago presente al Templo de La Merced en la Antigua Guatemala en compañía de mis buenos amigos, es la primera vez que quizás ellos y las demás personas que me rodean sabrán cómo nace en mi esta devoción a mi lindo Nazareno de la Merced. Recuerdo que la primera vez que vi a Jesús de la Merced fue un Domingo de Ramos de 2010, que junto a mis hermanos del Grupo Juvenil en el cual servía decidimos armar una excursión hacia la Antigua Guatemala con la finalidad de recaudar fondos para las actividades que realizaríamos durante la Semana Santa de ese año, emocionado me acerque a los alrededores de la Plazuela de la iglesia de la Merced, ya que por primera vez tenía la oportunidad de ver y sentir una nueva experiencia de fe, quede tan impresionado y enamorado al ver tan bella imagen de Jesús, que pensé: “definitivamente tengo que estar presente de nuevo el próximo año”.

Jesús Nazareno de La Merced (Fotografía: José Manuel Maica)

Jesús Nazareno de La Merced (Fotografía: José Manuel Maica)

Y así fue, el Domingo de Ramos del 2011 me hice acompañar de mis amigos y de mi novia, junto con ella hicimos todo lo posible para poder ingresar al Templo y ver la salida desde el interior, ese Domingo de Ramos era muy especial pues se conmemoraba el 40 aniversario de Consagración de Jesús Nazareno de la Merced, tanto fue el sentimiento que cuando vi que la imagen de Jesús pasaba frente a mí, no pude evitarlo y las lagrimas rodaron sobre mi mejía que solo pude decir: “Gracias Jesús por traerme de nuevo” y paso por mi mente algún día poder cargarlo, mi novia en ese momento me pregunto qué me pasaba, a lo cual solo le dije que era la emoción de ver tan linda imagen nuevamente. Regresamos a El Salvador y yo me traje ese sentimiento único dentro de mí de querer cargarlo por lo menos una vez en mi vida.

Cumpliendo una promesa a Jesús de La Merced

Cumpliendo una promesa a Jesús de La Merced

Ese mismo año en el mes de Julio una tragedia sacudió a la familia de mi novia, el hermano mayor de ella sufrió un terrible accidente mientras trabajaba, cae desde una altura considerable y aún con vida es llevado hacia un centro asistencial. En ese momento todos pensamos lo peor, todo era un caos, pues su pronóstico de vida no era muy alentador, los doctores trataban de hacer todo lo posible por salvarle la vida, desgraciadamente mi cuñado cae en coma, y le informan a la familia que tiene muy pocas posibilidades de vivir pues sufrió lesiones graves en su cabeza y parte de la columna, que si quedaba con vida existía una gran posibilidad de que quedara cuadripléjico. La familia se encontraba devastada, y yo lo único que podía hacer era orar para que la situación mejorara. En una de esas noches del mes de Julio, de repente empiezo a soñar: En el sueño veía que me encontraba parado justamente en la esquina opuesta a la Catedral Santísima Trinidad del municipio de Sonsonate, donde yo vivo, me encontraba sólo y sin esperanza, cuando de repente alzo la mirada hacia la calle que pasa frente Catedral y veo como de pronto mi Nazareno de la Merced se abre paso en su anda, todo aquello me parecía raro pues estaba en mi tierra y veía una larga fila de Cucuruchos acercándose, todo aquello era algo increíble, era un Domingo de Ramos frente a mí, ver A Jesús de la Merced tal y como lo recordaba con su túnica morada buganvilia, su cruz dorada, todo era hermoso, de repente en el sueño vi como la imagen de Jesús se queda frente a mí, y una persona sube a su anda y se arrodilla frente a ella, y de sus pies saca un manto blanco como el cielo, se baja y camina hacia mí, me pide que extienda mis brazos, pone el manto en ellos y me dice: “Jesús sabe lo que estas pasando, no te preocupes pon a tu cuñado en las manos del Señor”, al escuchar esto algo en mi cambio, vi como las lagrimas salieron de mis ojos, y despierto de golpe, aún sin saber que había pasado, me arrodillé junto a mi cama, y me puse a orar por mi cuñado, sabía en mi interior que Jesús tenía el control de todo, y le prometí que si él salía de esta situación, yo me convertiría en un Cucurucho, y que todos los Domingos de Ramos lo acompañaría en las filas.

Jesús Nazareno de La Merced, Antigua Guatemala. (Fotografía: Roberto Alfredo González)

Jesús Nazareno de La Merced, Antigua Guatemala. (Fotografía: Roberto Alfredo González)

Para honra y Gloria del Señor, luego de 15 días de ese sueño y de orar sin descanso, mi cuñado, despierta de su coma, y tiene una recuperación increíble, supe que Jesús de la Merced obró en él. Sabía que tenía una promesa que cumplir y que no sería fácil, pues no sabía ni por dónde y cómo empezar, es así que con la ayuda de un buen amigo que conocí por el Facebook, logro entablar relación con el entonces presidente de la Hermandad Prof. Manuel Estrada quien me ayuda a poder inscribirme para poder participar el Domingo de Ramos de 2012, armo nuevamente un viaje con mi novia y mis amigos, esta vez ya no como un turista, sino como un Cucurucho, la emoción no cabía en mi cuando recibí en mis manos el turno para poder cargar a mi Jesús de la Merced, el sentimiento fue lindo cuando veía que el anda se acercaba a mi turno, tal como lo vi acercarse a mí en aquel sueño, sólo pude decirle gracias Jesús y mientras tú me des la vida y las fuerzas, siempre me tendrás todo los Domingos de Ramos caminando junto a ti, ya pasaron 5 años de esa linda experiencia y aún escribiendo esto no puede evitar que el llanto resbale por mis mejías, y aunque las circunstancias ya no son las mismas como cuando empecé mi promesa, se que Jesús tiene algo mejor preparado para mi vida…


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