Iglesia de San Francisco: una Basílica


22 de febrero de 1851: Historia de la iglesia de San Francisco.

Por: Lic. Miguel Ángel Álvarez.

Como producto de la traslación de la Ciudad de Guatemala al Valle de la Ermita ó de la Virgen donde fue establecida la Nueva Guatemala de la Asunción 1776, se asigna a los Franciscanos un solar ubicado a inmediaciones del antiguo calvario, localizado al final del trazo urbano, hacia el sur. Entre los barrios del Perú y de La Habana.

“El Área tenía poco vecindario y por ello acudían muy pocos fieles a su capilla por lo que solicitaron su traslado a la plazuela de Santa Clara, que le correspondía la manzana número 7, la cual se había otorgado a la parroquia de los remedios. El 2 de Julio de 1787, se concedió este espacio a la comunidad Franciscana, donde fueron construidos el templo y convento, en el perímetro que hoy corresponde a la manzana comprendida entre 6ta y 7ma avenida y la 13 y 14 calle de la zona 1”.

Los trabajos del nuevo templo de San Francisco se iniciaron en 1800 y culminaron en 1851. La petición de fondos para la ejecución de dicha empresa se inició 1788, cuando era superior del convento y vicario general Fray Juan José López. No existe plano original del templo, ya que consta en un acta de cabildo ordinario, celebrado el 24 de Octubre de 1820. Fue destruido por unos loros en casa del arquitecto español Santiago Marquí. El diseño de la fachada de este edificio, está tomado prácticamente del Libro IV de Arquitectura de Andrea Palladio, arquitecto italiano del siglo XVI, se aprecia la valorización del renacimiento en esta época neoclásica Novo guatemalense.

Entre 1778 y 1800, fueron reunidos los fondos entre sus fieles para la ejecución de las obras. Gran cantidad de personas dieron su aporte entre las cuales destacan las familias Ruiz- Angulo, Córdoba y Urruela.
En 1802 para su construcción se trajo madera de San Juan Sacatepéquez para darle seguimiento a tan espectacular obra.

En 1820 se pidió autorizar la construcción de las torres para los campanarios, que debían contener 55mts de alto. Ello motivo una amplia discusión entre las autoridades del templo Franciscano y el síndico de la ciudad se decidió anular la construcción de las mismas, ya que podían provocar problemas en 1830 el gobierno civil suspendió la orden existente de demolición de las torre. En agosto de 1833, se hizo un nuevo intento por construir el campanario; que también fue criticado e intervino la dirección de estudios que dictamino la inconveniencia de levantar de levantar estos por la seguridad pública.

Debe de recordarse algunos hechos que vinieron a interrumpir las obras de San Francisco, el primero de ellos ocurrió el 29 de Julio de 1829, al mes de haber sido declarado traidor a la patria, el arzobispo Fray Ramón Casáus y Torres y la asamblea legislativa decreto la extensión de las ordenes monásticas expropiándoles todos sus bienes y alhajas”. Esta suspensión provoco grave deterioro a la obra, que termino en daño a causa de los terremotos que asolaron la ciudad el 23 de Abril de 1830.

Paso un tiempo hasta que el párroco de El Calvario, presbítero Dr. Don Bernardo Piñol y Aycinena, lanzo la iniciativa de reedificar el templo, que por muchos años estuvo olvidado, pero con un recuerdo claro, colocado en el lugar donde hoy está el corazón de Jesús, que decía: “ Cuida oh Señor de reedificar tu Santa Casa”.

Al padre Piñol siguió en esta tarea en 1840, el padre Joaquín Taboada y después los padres Fray Mariano Lanuza y Fray Juan de Jesús Zepeda quienes la culminaron.

El 22 de febrero de 1851, el ilustrísimo señor arzobispo Don Francisco de Paula García Peláez, consagra solemnemente la iglesia y el altar mayor, arruegos M.R.P. Fray Juan de Jesús Zepeda, guardián del convento de Guatemala y del señor licenciado José María de Urruela, síndico del convento, contando con la colaboración de Don Dámaso Angulo y la dirección de el señor Miguel Rivera y Maestre” . Los terremotos de 1917, 1918 y 1976 han dañado al templo, por lo que ha tenido que ser restaurado, perdiendo gran parte de su originalidad.

Al referirse a la iglesia de San Francisco, José Martí, indica que es: “Mas castillo que el castillo parece la gran fábrica destinada a sobrevivir al espíritu que la animó.”

Además de resaltar sus valores arquitectónicos, al decir que: “Enseña San Francisco su hermosísima fachada, imponente nave, sus robustas murallas, que no muros, irguiéndose, empinándose sobre penosa cuesta, como un rectángulo colosal”, esto está en el ensayo Guatemala, publicado en 1878, este intelectual cubano, queda sorprendido por la belleza del templo franciscano. (Guatemala, 1878).

Foto Rita Villanueva.

San Francisco aparece nombrada como Basílica en 1830, título que recibió de forma oficial el día de su Dedicación en 1851. Según consta en los sermones de la época y en los escritos de Jesús Fernández.


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