Historia de la Inmaculada Concepción de Catedral Metropolitana

Hace 163 años, supo el gran Maestro Ventura Ramírez, captar de los lienzos de Murillo, el encanto espiritual, el garbo y misticismo de la Purísima, que plasma en tan bella imagen tallada en 1,852. Esta escultura acogida cariñosamente, logra un lugar importante en el corazón de los habitantes, al ser la Imagen con la cual se materializó el Dogma de la Inmaculada Concepción en Guatemala. La admiración por la población se hizo de manifiesto en la Gaceta de Guatemala que la proclamó entonces como de Orgullo Nacional. Esta obra surge por encargo de los Padres Espinoza, cuando se rumoraba la posibilidad de decretarse el Dogma de la Inmaculada Concepción, que finalmente se proclama el 8 de diciembre de 1,854 por su Santidad el Papa Pío IX.

Siete meses después, el 21 de julio de 1,855, se deja ver claramente en todo su esplendor la devoción mariana en Guatemala, y dentro del marco de una de las fiestas más hermosas y brillantes, que sin duda no se había apreciado durante muchos años, fue Jurado el Dogma en Guatemala, en la Santa Iglesia Catedral Metropolitana, declarando a tan singular imagen bajo Juramento del Clero y el Pueblo de Guatemala como “Patrona Jurada de Guatemala”, y fue solemnemente coronada por el Ilmo. Francisco de Paula García Peláez, con corona de oro puro, piedras preciosas, perlas cultivadas, y una aureola de estrellas de plata, que con mucho esmero logra magníficamente el acreditado platero don Antolín Cáceres; orfebrería lograda de la joyería donada por sus siervos devotos. En el arco de la corona que descansa sobre su cabeza, tiene grabada la dedicatoria que resume el amor de sus fieles: “EL CLERO Y PUEBLO DE GUATEMALA AÑO 1,855”.

En este solemne e histórico momento, se escucha el golpe de la orquesta y voces de los coros que cantaron el “Regina Sine Labe Concepta”, repetidas salvas de artillería, unidas al estruendo del cañón, al sonido de las esquilas y demás campanas de todas las iglesias de la ciudad capital. Para el día siguiente estaba programada la fervorosa procesión, que no se llevó a cabo por fuertes lluvias, pero se realiza el lunes siguiente 23 de julio, llegando al Templo de San Francisco, seguida por una incalculable asistencia de feligreses, que le acompañaron por todo su recorrido de la Calle Real, hoy sexta avenida, donde fueron notorios también los adornos de arcos que formaban una alameda, flecos y muchas elegantes cortinas sobre los balcones.

A partir de 1,855 queda instituido para cada año un programa especial de actividades que culminaba cada día 8 de Diciembre con las bendiciones de la Santísima Virgen a través de su fervoroso cortejo procesional por las principales calles y avenidas, en el cual estaba establecida la participación con cruces de las Parroquias e Iglesias en las que están respectivamente erigidas todas las Congregaciones, Hermandades, Cofradías y Asociaciones con sus estandartes, insignias y pendones.

Fue a principios del Siglo XX, a raíz de los percances sufridos por otros cortejos procesionales el día de las Luminarias a causa de la quema de pólvora y los fugarones, hoy conocido como el día de la quema del diablo, se acuerda realizar un corrimiento de días a los cortejos procesionales que exaltaban el dogma de la Virgen Inmaculada Concepción, dejando finalmente establecido el día 9 de Diciembre para la culminación de las festividades del dogma y su cortejo procesional en la Santa Iglesia Catedral, día que actualmente se cumple.

En 1,857, después de la epidemia del cólera morbus que azotó al país, y que le quitó la vida a la esposa del señor Presidente Vitalicio de la República General Rafael Carrera, la nombra por decreto como “PRIMERA DAMA DE LA NACION”, obsequiándole todas la joyas de su difunta esposa, encargando en plata pura el Espíritu Santo que porta en sus manos, colocándole en el pico su anillo de matrimonio, joya que también luce en su tradicional rezado el 9 de diciembre de cada año.

El 6 de diciembre de 1,998, el Ilustre Arzobispo de Guatemala Monseñor Próspero Penados del Barrio, consagra a la venerada Imagen en una ceremonia concelebrada en la Catedral de Guatemala.

Posteriormente por Bula Papal No. 139-03-L del Sumo Pontífice Juan Pablo II, se recibe el privilegio para realizar en público Rito de la Coronación Pontificia a la Consagrada Imagen, solemne acto que se realizó el 5 de diciembre del 2,004 por el Reverendísimo Monseñor Rodolfo Cardenal Quezada Toruño Arzobispo Metropolitano de Guatemala en el atrio del Templo de Catedral frente a la plaza mayor que hoy conocemos como el Parque Central, con una asistencia de más de diez mil personas constituidas por diversas congregaciones y miembros de las Hermandades a nivel nacional.

Gracias al aporte de la Cofradía de la C.I. de la Inmaculada Concepción de Catedral Metropolitana.