Estaba feo el adorno de la procesión de Semana Santa 2015

Calvario epiteto de la pasion

El título de este artículo es muchas veces la consigna de varios cucuruchos, católicos, devotos cargadores y en definitiva, la de varias personas que presencian el paso de los cortejos procesionales en la Cuaresma y Semana Santa en Guatemala.

En muchas oportunidades, desde hace años, vengo escuchando que el adorno de “X” cortejo procesional estuvo “horrible” y bastante feo. Pero hasta este año me detengo a opinar sobre este tema.

Creo que el cortejo procesional que más sufrió este tipo de comentarios fue el del Cristo Yacente de El Calvario (en el 2015). Por demás está decir que muchos devotos cargadores y católicos que veneran tan hermosa imagen, aún sienten dolor desde la polémica restauración que se realizara al “Cristo de los Pobres“.

Pero, si bien es cierto, que se trata de un problema que hasta la fecha no ha sido resuelto en su totalidad o en todo caso aclarado, lo de lo “feo” del adorno sí es una consigna que está por muchísimos años. Y no solamente en este cortejo.

Incluso, en un post anterior comenté que siempre ha existido esa especie de “competencia” entre procesiones, misma que es alimentada con la gente que mira los cortejos, gracias a comentarios como el que menciono.

Cristo Yacente de El Calvario
Alegoría de las andas del Cristo Yacente de El Calvario en 2015.

Es por todo lo anterior que me encantó un comentario que realizó una persona en nuestra fan page de Facebook, en donde decía – palabras más, palabras menos – que “los cortejos no son carrozas, para eso vayamos al Desfile de las Rosas”.

Desde que leí aquel tan acertado comentario – a mi criterio -, me dieron ganas de encender la computadora y hacer esta nota que precisamente comparto con ustedes.

No es posible que centremos nuestro tiempo para ir a ver el paso de un cortejo procesional, cualquiera, para no entrar en detalles ni especificaciones (y por supuesto, para no herir susceptibilidades), se limite a tan solo “apreciar” o “criticar” el adorno de las andas.

En aquel mismo post que les menciono, también expresé que las imágenes mismas de pasión resultan ser la mejor catequésis. De nada sirve que un anda procesional esté llena de duropor, madera, fibra de vidrio, flores y cualquier otro material que sirva para “adornarla”, si realmente no captamos el mensaje que cada una de las Hermandades, Cofradías e iglesias tratan de transmitirnos.

Ahora pregunto: ¿acaso no es la idea central la conversión en las procesiones de la Cuaresma y Semana Santa? ¿Será que tenemos que limitarnos a solamente admirar un adorno?

Este año que volví a cargar y tras escuchar estos comentarios, me preguntaba ¿cómo es que regresa la gente a su casa después de ver una procesión? Pero lo peor de todo es la gente que cree tener la verdad o razón absoluta en todo.

Ahora sí, hablaré específicamente de El Calvario. Mucha gente criticó el “adorno” del Cristo Yacente y de la Santísima Virgen, seguramente porque estaban acostumbrados a aquella cosa ostentosa, llena de – eso sí – muy bonita alegoría y lo que ustedes quieran, pero tal como le dije a un amigo, es la primera vez que puedo apreciar de mejor manera a Jesús; a ese Cristo que yace muerto.

Mucha otra gente criticó y sigue criticando al Padre Manuel Chilín…

(Hago un paréntesis aquí para todo aquel que piense a partir de este momento que estoy haciéndole un favor al párroco o que soy amigo de el. En lo absoluto.)

… porque, primero, disvolvió a los anteriores encargados, segundo, porque le culpan de que, precisamente, el adorno estuvo “feo” este año y de hecho, Jesús iba tan alto, para que no se pudiera apreciar el “daño” que tuvo la imagen después de su restauración. Pero les recuerdo, el padre Chilín no estuvo en el momento en que el yacente fue restaurando.

En fin, creo que es meritorio lo que se hizo con la alegoría de las andas. Un adorno totalmente sobrio donde quien más destacó fue el Cristo Yacente.

Por otra parte y para cerrar el capítulo de El Calvario, imagino que la mayoría de gente que criticó el adorno fue esa misma que se comportó no tan bien al momento de ir a adquirir sus turnos. No entiendo cómo es posible que hubo gente dentro de las filas de inscripción que estuvo todo el tiempo chiflando a las mujeres que pasaban por ahí o peor aún, a las que estaban a la par suya haciéndo su cola para adquirir su turno para la Santísima Virgen, “Reina de la Paz”. OJO, no me lo estoy inventando, un amigo que estuvo ahí me lo contó.

Insisto, por este tipo de detalles y por quedarnos con ideas como “LO FEO DEL ADORNO”, es que nos critican. Por estos “pequeños” grandes detalles es que seguimos como estamos. Hasta que realmente entendamos que me voy a fumar un cigarro o echarme una cerveza hasta que esté en mi casa (en el peor de los casos) o cuando ya no tenga nada que hacer con las cosas de Dios y de mi religión, entonces se compondrá esto.

Nuevamente, recalcó que no quiero darme baños de santidad ni mucho menos, pero realmente es decepcionante que la gente se centre en otras cosas y no en la evangelización que dan las hermosas y extraordinarias imágenes como el moreno Cristo Rey; o pensar en Jesús del Consuelo y no sentir paz en nuestro corazón; o ver el rostro del Patrón Jurado, Jesús de la Merced y de inmediato regresar a varios siglos atrás para pensar en cómo era que con tanta solemnidad salia en procesión para calmar las pestes y calamidades del país.

A veces pienso en que a varios cucuruchos y a la gente en general que siempre está inconforme con los “adornos” no les da la más mínima nostalgia o tristeza (si es válida la palabra), el ver el cuerpo muerto del Señor Sepultado de la Recolección; ver las heridas y aún vestigios de sangre en su cuerpo, sus ojos y labios entreabiertos y aún así decir: “¡Que feo el adorno!”.

En fin queridos hermanos y hermanas, pero antes que nada, lectores, simplemente es mi opinión personal, la de Aroldo López y no la de www.cucuruchoenguatemala.com, una persona que trata de ser mejor cada vez y que, no están para saberlo pero, quien por primera vez fue acompañado de su pequeño hijo Juan Andrés el Viernes Santo, al momento de llevar en hombros a Jesús de la Merced, sin duda alguna, un recuerdo que jamás podré sacar de mi mente, sobre todo porque mi hijo de tan solo 7 años fue quien tuvo aquella brillante iniciativa; lo mismo que cuando decidió cargar el año pasado, por primera vez.

Casi para finalizar, espero que en las procesiones de Jesús Sacramentado vayamos a vivir a Cristo vivo, a Jesús Eucaristía con toda la alegría y emoción que nos pueda embargar. Pero lo bueno del caso, es que imagino que no será llevado en un anda, porque si no, a ver cómo será el adorno.

Deseo que haya paz en su corazón y lo anterior, repito, es sencillamente una reflexión que quise compartir. Por supuesto, este siempre ha sido y será un espacio abierto para la discusión y el debate, pero PRIMORDIALMENTE, para un caminar como cucuruchos y PRINCIPALMENTE como católicos; cristianos que aman a un Jesús vivo.

Saludos.