El Santuario Arquidiocesano del Señor San José de Guatemala


Ya en el XVIII, en el barrio del Tortuguero, en Santiago de Guatemala, se inauguró, en 1762. Dentro de la iglesia se colocó la imagen del santo, que era propiedad de una dama capitalina, quien la donó para la iglesia.

Por el escritor Domingo Juarros, se ha atribuido la talla al escultor Alonso de la Paz. Cuando se verificó el traslado de la ciudad, la iglesia fue construida en el límite entre la traza oficial de la urbe y la población originaria del pueblo de La Ermita.

La edificación se realizó entre 1780 y 1783. En ella se instalaron, la imagen de San Pedro, titular de la iglesia dedicada al príncipe de los apóstoles en la ciudad de Santiago, y la imagen de la Virgen del Patrocinio de la ermita de Espinosa de los Monteros.

También se alojaron en el interior de la iglesia la imagen de la Virgen de Dolores y el Nazareno de la Cruz del Milagro.

Entre las actividades memorables realizadas en ese período, destacó la coronación de la imagen del patrón, con corona de oro, esmeraldas y otras piedras preciosas, en 1789, en el templo de Santa Rosa, que en esa época funcionaba como catedral. Esta corona se perdió durante la invasión de Francisco Morazán .

La premura de la construcción parece haber hecho más sensible la estructura a los sismos. De cualquier manera, según la descripción de Jesús Fernández: “La pobre fachada acusa su edad, 1783, en que dominaba todavía degenerado el estilo churrigueresco, enemigo de las líneas rectas”.

En una publicación hecha por Víctor Miguel Díaz posterior a los terremotos de 1917 y 1918, se pudo observar que la fachada tenía pilastras serlianas, que dividían la portada en tres calles y dos cuerpos con remate. En 1831 un sismo agrietó la portada .

En 1853 se reformó el interior, con altares probablemente neoclásicos, según se desprende de la narración de Fernández. En un álbum fotográfico conmemorativo publicado en 1968, puede verse que la iglesia, efectivamente, contaba con una portada ultrabarroca de pilastras serlianas, con movimiento de masa mural en el entablamento, con friso cóncavo y frontones de volutas en las hornacinas .

Los terremotos de 1917 y 1918 destruyeron la iglesia y en su atrio se instaló uno de los campamentos de los damnificados . Los restos de los muros interrumpían la calle, por lo que la empresa Anguiano los extrajo en 1919 .

No existen referencias sobre la construcción del templo posterior a dicha liberación de escombros. Lo cierto es que, cuando se produjo otro sismo, el 6 de agosto de 1942, la fachada volvió a agrietarse . Por las fotografías publicadas en 1968 del templo después de los terremotos de 1917 – 1918 y las de 1976 es posible suponer que la iglesia fue reparada después de 1919 con los mismos materiales tradicionales, es decir mampuestos irregulares, ladrillo y argamasa. De hecho, las ventanas eran prácticamente las mismas. Tenía tres ventanas entre el campanario y un contrafuerte, que marcaba el presbiterio, y tenía una ventana en este ámbito, en el muro que daba hacia el sur. En la parte norte tenía una capilla lateral, a modo de transepto.

La reutilización de las partes no derrumbadas y el uso de los mismos materiales explica por qué, cuando ocurrió el terremoto del 4 de febrero de 1976, la fachada volvió a desplomarse por completo. El atrio estaba protegido por una sencilla baranda metálica. Con el sismo, la fachada se derrumbó. El techo a dos aguas quedó suspendido sobre los muros cuarteados y en riesgo de desplomarse .

El 24 de febrero, se informó que un tractor había retirado los escombros de la fachada . Con la llegada de la estación lluviosa, los muros continuaron derrumbándose hacia la calle, lo que evidenció el riesgo que representaba para los transeúntes .

De manera que, en septiembre, se ordenó su total demolición. La operación fue descrita por un rotativo: “Lentamente y cuando el sol del medio día brillaba con su mayor intensidad, las máquinas del batallón de ingenieros del Ejército principiaron su obra. Las gruesas paredes de adobe, testigos de miles y miles de lamentos de los fieles, fueron cediendo al golpe seco de las máquinas demoledoras.

La iglesia, una de las más antiguas y tradicionales de la Nueva Guatemala, quedó por los suelos en cosa de minutos. Ahora no hay pasos silentes en los viejos ladrillos de barro de la iglesia. Ahora no hay oraciones en voz baja. Ahora es sólo el recuerdo de la iglesia. La imagen del patrón no tendrá por ahora su sitial de honor. Por ahora no habrá donde venerar a la consagrada imagen que para la Semana Mayor recorría las calles de la ciudad en una de las más grandes andas. Solo un recuerdo nada más” .

Para el inicio dela semana santa de 1929, dentro de el templo dedicado al patriarca Señor San José de la ciudad capital,…

Posted by La Semana Santa de Guatemala Para el Mundo on Thursday, September 28, 2017

Al demoler la edificación, se planificó su nueva construcción y se estimó el costo en Q150 mil . En 1978 se informó que la República Federal de Alemania había ofrecido ayuda, pues se estimó necesario erogar Q200 mil para la edificación, así como un tiempo de tres años para hacerla realidad. Según la nota informativa: “Se reconstruirá en su antigua forma y cambios arquitectónicos no serán realizados”.

Mientras tanto, se había construido una galera con madera y láminas para las actividades del culto . El 4 de junio de 1978 se colocó la primera piedra del actual templo. Cuatro años después se bendijo la nave central del edificio y estuvo a disposición del público. En 1994, el templo fue elevado de rango y, en 1997, fue consagrado.

Continuamente se han realizado mejoras, como el acabado del altar mayor y los altares para las imágenes procesionales.