El día que se robaron la Custodia de Santo Tomás en Santo Domingo

Por: Edwin García.

El templo de Santo Domingo posee muchas y muy valiosas joyas que provienen de la época colonial, lamentablemente han sido robadas muchas de ellas, algunas se han recuperado y de otras no se ha vuelto a saber.

La mañana del 28 de octubre del año 2000, desconocidos intentaron robar la famosa custodia de Santo Tomas de Aquino, magnífica obra de orfebrería que data de mediados del siglo XVII. Los ladrones no pudieron con el peso de la enorme custodia-mide 1.80 metros de alto por 0.8 metros de ancho, logrando llevarse únicamente la efigie de Santo Tomas y dejando tirado el sol o resplandor en donde se guarda a Jesus sacramentado cuando es expuesto, obviamente quedo muy dañado por el golpe provocado por la caída al momento de sacarla del camarín donde estaba.

La noticia corrió como pólvora, el padre José Quilez-prior del convento- y la comunidad de frailes dominicos estaban sumidos en un sentimiento de tristeza que se generalizó a toda la feligresía.

A pocas horas de sucedido el robo se apersono Federico de la Riva con el prior y le dijo: “Padre José, le prometo que dentro de un año esa custodia estará nuevamente en su camarín”. Dicho esto se dio a la tarea de buscar un escultor que pudiera hacer el molde en madera lo más parecido posible a la original, se encomendó al maestro Caravantes, vecino de la parroquia de Santo Domingo, realizar la imagen en madera para poder ser usada como molde por el orfebre que tendría a su cargo la elaboración en plata, menuda tarea le fue dada al maestro Caravantes pues no había , o habían muy pocas, fotografías de la imagen del santo sosteniendo el resplandor, apenas se pudo conseguir una o dos fotos impresas tomadas con cámara de rollo y de no muy buena calidad, pero el Espíritu Santo debió iluminar al maestro para haber podido hacer una copia casi exacta sin contar con nada más que una foto.

Recibida la imagen en madera el siguiente paso era encontrar un orfebre que la hiciera en plata, se contactó un maestro en Antigua Guatemala quien puso como condición para hacerla que se le permitiera realizar 5 copias de dicha imagen a lo cual no se accedió, posteriormente se encontró a un profesional extranjero de apellido Steel quien se comprometió a realizarla con la condición de que estuviera el prior de Santo Domingo y otras personas en su taller el día que se rompiera el molde para asegurar de que no se haría ninguna otra efigie igual, curiosamente el señor Steel no era catolico pero actuó con honradez y a él se encomendó la tarea, incluso explicó el proceso para hacerla y que utilizaria arena volcánica como parte de la técnica para que quedara en mejores condiciones.

Mientras tanto, Federico se dedicó a reunir el dinero necesario -una suma considerable- entre familiares, amigos y devotos de la Virgen del Rosario.

Una vez terminada la imagen de Santo Tomas por parte del señor Steel esta le es dada a don Edwin Liscutin, devoto de nuestra madre, quien se dedicó a aplicar baño de oro en ciertas partes de la escultura, afinó muchos detalles como el rostro y las alas, reparo en su totalidad el resplandor, armo de nuevo la custodia y la dejo tal y como la vemos en la actualidad, dejando adheridas a las alas de Santo Tomas unas placas de plata con el nombre de las personas, empresas e instituciones que colaboraron en esta tarea.

Y así llegó el 30 de septiembre de 2001, la custodia nuevamente completa es entregada a la comunidad de frailes dominicos quienes realizaron una misa de acción de gracias antes de colocarla en el mismo camarín de donde fue sustraída 11 meses antes. La promesa había sido cumplida.