Cuando las filas del Santo Entierro era una sola conformada por hombres y mujeres

El Viernes santo de 1986 se dio una situación que algunos aún recuerdan. Por aquella época comenzaban a tomar fuerza las maras -pandillas- quienes desde el domingo de ramos de ese año habian asistido a las procesiones para molestar, romper el orden y hacer mucho ruido situándose como espectadores de los cortejos durante la Semana Santa.

Ese Viernes santo mientras el santo entierro dominico recorría la sexta calle en dirección a Catedral Metropolitana en horas de la noche, se tuvo noticias de que las maras estaban en el entonces parque central con la intención de alterar el orden de la procesión.

Había que tomar medidas sobre la marcha por lo que el Presidente de la Hermandad en conjunto con la Presidenta de la Cofradía de la Virgen de Soledad deciden que durante el paso por palacio nacional y hasta la entrada las andas de la Virgen fueran inmediatamente detrás de las del Señor sepultado y que las filas de las damas se incorporaran a las de varones por su seguridad, incluso se hizo una valla alrededor de las damas formada por miembros de la hermandad quienes utilizaron las orquillas sostenidas por los extremos para cubrir más terreno.

El cortejo corono el parque central sin incidentes, las maras no estaban ahí, se habían movido a la esquina de la 9a calle y 6a Avenida (Hotel Panamerican) en donde al paso de la procesión se limitaron a emitir silbidos y palabras fuera de orden sin llegar a la agresión física.

De los acontecimientos que quedan para la historia.

Por: Santo Domingo ayer, hoy y siempre