Con mi Jesús de Candelaria

Jesus de Candelaria foto Mario Alvarado V

Anécdota de: Sergio.

No pretendo llamar lástima con mi anécdota, quiero nada más patentizar mi amor por el negrito lindo: Jesús de Candelaria, que ha sido mi protector desde niño. Resulta que con mi madre vivimos una vida muy pobre y limitada, por tanto, tener atuendo de cucurucho era un sueño lejano, que no sabía, como niño, si algún día lo tendría. 

Sucedió en 1976, en el año del terremoto, nos llevaron a vivir en el asentamiento “Los Lecheros”, zona 2.  Nunca imagine que viviendo ahí, para infortunio de un amiguito de mi edad, lo atropellaron, incapacitándolo para cargar ese año. 

Para fortuna mía, la madre de mi amigo Edwin, doña Julia, le dijo a mi madre que cargara yo los turnos de él.  Como imaginarán, no eran de Jesús de Candelaria, eran sanjuaneros de San José, consecuentemente la paletina y cinturón, negros. 

Por primera vez, y única en 6 años posteriores, vestí de cucurucho, aproveche el atuendo para acompañar a Jesús de la Parroquia que en ese entonces, recorría la calle Martí.  Pero lo que resalta de esta anécdota, es que añoraba ir con Jesús de Candelaria y no tenia el atuendo blanco. 

Jesús de Candelaria en Jueves Santo 2016

Como niño, que en nuestra inocencia no sabemos de vergüenzas, me vestí con la paletina negra y así recorrí el cortejo con mi Jesús de Candelaria.  Para mi sorpresa, en la cuadra del tanque de la 15 avenida, cargaron los niños recién jubilados de la infantil, por tanto se necesitaba ayuda, nos jalaron para cargar intercalados entre los que tenían turno, así fue mi primer encuentro con Jesús de los ojos verdes y tez morena. 

A los 16 años, trabajando en una fabrica recién desaparecida de la zona 1, gané mis primeros quetzales para hacer mi túnica, ahora sí, para San José y Candelaria como las normas lo indican, ya cumplí 30 años de cargar en esos cortejos y recibir sus bendiciones.

El esfuerzo que haces por consagrar tu penitencia, que, a través de nuestras imágenes haces como una forma de pedir perdón y dar gracias a Dios es lo que te hace ser un verdadero Cucurucho, no la túnica. ¿Qué has vivido tu? cuéntanos y con tu testimonio ayuda a más cucuruchos a encontrar su significado.

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