Así es como el Cucurucho en Guatemala va fortaleciendo su devoción

Curucuchos 'Sanjuaneros' de San José

Curucuchos ‘Sanjuaneros’ de San José

(texto original de Mario Rizo)

Desde siempre me han gustado las procesiones, a tal punto que cuando tenia como 6 años, para Semana Santa agarraba un azafate, le ponía una imagen de Jesús y con lo que encontrara le ponía adorno y decía que era mi procesión.

Cuando tenía 8 años me iba a ver las procesiones y me regresaba a mi casa con mis papas; mis tíos se quedaban allí casi toda la procesión. Cuando cumplí los 9 años, mis tíos le preguntaron a mis papás si me podía ir a ver la salida de Jesús de los Milagros el Domingo de Ramos; para mi era la primera vez que la miraba y escuchar “Mater Dolorosa” y “Jesús de san José” por primera vez en la salida fue para mí una emoción muy grande.

La acompañamos toda la 14 avenida y la denominada “avenida de los árboles” hasta llegar al parque colón; luego nos fuimos a ver la de la burriquita. El Viernes Santo fui a ver por primera vez a Jesús de la Merced y más tarde fui a ver también por primera vez la salida del señor sepultado ‘Cristo del Amor’ del templo de santo Domingo. Ya en la noche vimos la procesión de la Recolección por la primera avenida y cuarta calle y nos regresamos a la casa.

Al año siguiente para la procesión de Jesús de los milagros me compraron un turno de incensario y 2 de san Juan, y me llevaron a incensar desde la salida hasta el parque Colón; y de nuevo fuimos a ver la de la burriquita. Cuando cumplí 11 años; el Domingo de ramos mis tíos me llevaron a la salida de san José y la costumbre que se volvió tradición de ir de nuevo a incensar hasta el parque Colón; pero ese año, por el cambio de recorrido no pudimos ver la de la burriquita.

Ese mismo año el Jueves Santo fue la primera vez que incienso en la procesión de Jesús de Candelaria desde el Parque Central hasta Santo Domingo y la acompañamos hasta el santuario de san José. El viernes santo fui a incensar a la merced desde el parque Jocotenango hasta el santuario de Guadalupe; para luego después verla en catedral; nos fuimos al parqueo a que mi tío y yo nos cambiarnos de túnica pues mi tía ya tenia el vestido puesto y nos dirigimos a santo Domingo a ver la salida, ese año a mi tío le tocó una comisión con el turno penitencial y yo me fui con él.

Para mi ese año fue muy especial, estando ya en Candelaria llamamos a mis papás para pedirles permiso para que yo pudiera ver la entrada y fue el primer año que me dijeron que si, porque en años anteriores me habían dicho que no, seguramente por mi edad. Nos fuimos a Santo Domingo a esperar que abrieran el portón lateral de la décima calle, antes de entrar un caballero de la hermandad repetía: “no corran” y abrió el portón y todo mundo corrió hasta las puertas para agarrar lugar dentro de la Basílica.

Ese año pudimos ver la entrada sentados en una banca, cosa que rara vez se puede lograr; al escuchar “la Fosa” dentro del templo, yo no creía que de verdad estuviera allí, ya había entrado la Virgen de Soledad y nos disponíamos a irnos de regreso a casa, pero todo el camino no podía dejar de hablar de la Semana Santa tan espectacular que pase con mis tíos.

Estas son anécdotas, como cuando te sientas con un amigo cucurucho y te pones a platicar sobre lo hermoso que fue para tí, vivir una Semana Santa que jamás olvidarás. Cuenta tu relato Cucuruchito, dile a tu papito y mamita que queremos saber tus experiencias y del cómo a tu corta edad, empiezas a forjar tu devoción.

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