Aportes del Santo Entierro de Santo Domingo a la Semana Santa guatemalteca


Por: Edwin García.

En ésta parte trataremos algunos aspectos relacionados con la imagen del Señor Sepultado y de su procesión que merecen ser contados pues en su momento vinieron a aportar cambios en las procesiones, que  aún perduran, o han sido modificadas con el paso de los años pero que, indudablemente, han sido parte importante en la transformación que experimentó la Semana Santa Guatemalteca durante el siglo XX. No están anotados en orden cronológico, mas bien, los iremos relatando conforme vengan a la mente.

Como habrán podido notar en su lectura la procesión de Santo Domingo es, por su misma antigüedad, la pionera en muchos aspectos que han sido valiosos para las celebraciones de la vida, pasión, muerte y resurrección de  Nuestro Señor. Consta en los archivos de la hermandad que el 21 de abril de 1909 se aprueba el proyecto de luz eléctrica siendo “estrenado” el Viernes Santo de 1910. En 1940 se utiliza por primera vez los tubos de gas neón, en 1970 se agregan los reflectores  que hicieron famoso a Santo Domingo durante muchos años debido a la profusión de los mismos que se colocaban en las andas, aquí cabe mencionar que fue también en el cortejo dominico,  en el mencionado 1970, donde se utilizó por primera vez la planta eléctrica dejando atrás el uso de baterías para automóvil, sistema que luego sería implementado en el resto de procesiones en Guatemala.

Fiel a su tradición de ser pionera, sobre todo en el campo de la iluminación,  en 1997 se deja por un lado el uso de reflectores y tubos de neón  para utilizar el sistema actual, que consiste en lámparas de halógeno, especiales para intemperie con el objetivo que, si llueve, se pueda continuar el cortejo con las luces encendidas, está controlado con sistema de dimer que permite darle mas intensidad a la luz en aquellas partes del adorno que se quieran resaltar, además están ocultas a la vista del espectador; similar sistema posee la urna con el agregado que las lámparas poseen filtros ultravioleta para no dañar el encarnado de la imagen, con el paso de los años otras hermandades y asociaciones han adoptado éste sistema.

Santo Domingo 1,955

Santo Entierro de Santo Domingo 1,955

En vista de la imposibilidad de agrandar el anda y por el número creciente de hermanos, se decidió en 1995 implementar el llamado “brazo penitencial” que consiste en un bolillo que recorre todo el centro del anda en su interior, conocidos también como “turnos penitenciales”, fueron adversados en sus inicios sin embargo, pasados los años, han sido aceptados y hay muchos cucuruchos que los prefieren pues no hay distractores externos que quiten la atención en un momento tan especial como es el cargar un turno del Señor Sepultado.

El anda actual fue elaborada por el maestro Virgilio Castillo y estrenada el Viernes Santo de 1978 con una longitud de 11 metros y capacidad para 50 cargadores por turno, en 1989 se incrementa la longitud del mueble a los 14 metros actuales y espacio para 80 devotos; con el bolillo central tienen la oportunidad de llevar al Señor en hombros 110 hermanos en cada turno.

Antes del anda actual el Señor utilizó durante 27 años la famosa anda incrustada o  de Valenzuela, denominada así en honor al hermano Alfredo Valenzuela quien, siendo presidente de la hermandad la elaboró con sus propias manos en 1946, fue usada por última vez, en Viernes Santo, en 1972 y fue utilizada después para la consagración del Señor en marzo de 1973, para el traslado después de reconstruida la Basílica en 1979, para las bodas de plata de Consagración en 1998 y para la peregrinación que se realizó a Antigua Guatemala en febrero de 2002 por los 150 años de fundación de la hermandad del Señor Sepultado, el costo de dicha anda fue de Q.350.oo y es complementada por la mesa de la unción, un atril y 8 pedestales para el anda todo con la técnica de madera incrustada, actualmente se encuentra en la bodega de pasos de la hermandad.

Santo Entierro de Santo Domingo 1,970

El sitio donde se guarda la mayoría de enseres de la hermandad es el llamado “cañón” y éste formaba parte del antiguo convento de los dominicos. El 5 de abril de 1903 el padre director de la hermandad hace del conocimiento de la junta directiva de la concesión del Presidente de la República Manuel Estrada Cabrera, a la señorita Bernarda Dighero del salón que queda entre la iglesia y la administración de licores y que la señorita Dighero lo cedía a la hermandad para guardar el mobiliario, de inmediato se formó una comisión para abrir puerta hacia la plazuela y desde entonces han pasado por ahí un sinfín de comisiones de adorno, electricidad, pasos, etc. que hoy son parte de la historia.

Ya vimos en capítulo anterior que Santo Domingo fue el primero en traer pasos a Guatemala (1929), recordemos que éstos eran llevados en hombros y para marcar el paso se utilizaba un redoblante por cada tres de ellos, esto dio margen para que en 1931 y con el objetivo de distinguir el redoble de los pasos con el del Señor, se decidiera instituir el famoso marcapaso dominico el que consiste en una combinación de redoblante y bombo con un toque francés que se sigue utilizando en la actualidad, dándole mas solemnidad y ambiente fúnebre al paso procesional, transcurrido el tiempo éste mismo marcapaso ha sido utilizado sobre todo en las procesiones de Santo Entierro especialmente de la capital y Antigua Guatemala, en algunos casos se han hecho modificaciones pero es uno de los aportes mas significativos de la procesión del Señor de Santo Domingo y es una de sus características principales.

Han escuchado el canto de “El Perdón” cuando llegan las procesiones de Semana Santa frente a Catedral Metropolitana? Pues bien, fue en la procesión de Santo Domingo y por iniciativa del reverendo padre Alfredo Pio Álvarez, en 1945, en donde se entonó por primera vez, antes de ese año solamente se cantaba en el interior del templo al finalizar la procesión, según las crónicas de la época el canto de El Perdón frente a Catedral provocó que la gente que asistió a ver la procesión se pusiera de rodillas y cantara junto al coro de la hermandad, se describe como un momento sublime en la oscuridad de aquel Viernes Santo.

En lo que respecta a las velaciones que se llevan a cabo la más antigua es la de martes Santo, ésta se realiza desde finales del siglo XIX y a partir de 1908 durante el desarrollo de la misma se efectúa  la unción del Señor, acto para el cual hubo de solicitarse el permiso correspondiente a los monjes del Santo Sepulcro en Tierra Santa.

La unción consiste en despojar a la imagen de sus vestiduras, hasta hace unos años se limpiaba el cuerpo del Señor con algodones impregnados en aceites y perfumes rememorando el acto de preparación para la sepultura del cuerpo de Jesús, cambiándose a la vez los algodones que habían permanecido en las llagas de manos, pies y costado durante todo el año haciendo una meditación y rezo en cada llaga. Actualmente se continúan cambiando los algodones de las llagas y el cuerpo del Señor se limpia solo con algodón para evitar que se adhiera polvo o impurezas a la escultura por acción de aceites o perfumes y se le coloca la túnica que lucirá el Viernes Santo.

Santo Entierro de Santo Domingo 1,970

Santo Entierro de Santo Domingo 1,981

La otra velación es la del tercer domingo de septiembre, se creía que ésta  había nacido como rogativa por la independencia de Guatemala en 1821, sin embargo, no hay evidencia que apoye ésta teoría, al contrario, hay algunos datos que nos sirven para desvirtuarla, estos son: Primero, el arzobispo de esa época era dominico y se oponía a la independencia; segundo, la iglesia como institución apoyaba al gobierno español; tercero, estaban prohibidas todas las reuniones que con éste fin se realizaran en el territorio guatemalteco, si no veamos la persecución que sufrieron los llamados próceres de Belén, quienes efectuaban sus juntas en el convento de dicho templo de manera clandestina por lo que es poco probable que los dominicos dieran su visto bueno para que una velación con abiertos fines de apoyo pro-independentista, se llevara a cabo.

En contraparte, y esto si está documentado, podemos afirmar que la velación del mes de septiembre se realizó por primera vez en 1933 con motivo del año Santo extraordinario decretado por Su Santidad el Papa Pio XI, quedando instituida para el tercer domingo de septiembre de cada año a partir de 1936.

Respecto a las vestiduras que luce el Señor no solo el Viernes Santo sino durante todo el año, es otra de las particularidades de ésta imagen. Durante el siglo XIX y hasta mediados del XX el Señor era revestido con albas o túnicas de color blanco, de hecho aun se conserva la túnica que, se cree, utilizó el año que se estrenó la urna actual,  blanca, bordada con canutillo e hilo de oro se sitúa hacia mediados del siglo XIX según evaluación certificada por expertos, no es sino en la década de los años 60 del siglo pasado que se comienzan a usar túnicas de colores diversos, de terciopelo y pana principalmente, con bordados de oro, plata o lisas, por lo regular son obsequio de sus devotos y casi cada año estrena una diferente. Poseía una túnica elaborada de tela típica de color mostaza y que estrenó el Viernes Santo  de 1978 cuando se estrenó el mueble que sirvió hasta 2015.

Reposa el Señor su cabeza, manos y pies, en bellos y finos cojines, forrados de terciopelo, pana, seda o satín, bordados en oro y plata, algunos otros con aplicaciones y otros sin bordado. La mayoría son de color blanco pero posee un juego de color dorado con lazo corinto y que tienen un significado muy especial pues son los que utilizó el día de su consagración.

A lo largo de su historia la procesión y la hermandad han tenido fechas memorables, ya vimos que el 5 de agosto de 1936 quedó instituida como marcha oficial de la hermandad la marcha fúnebre de Chopin, otra es el Viernes Santo de 1952 cuando se celebraron los 100 años de fundación de la hermandad, ocasión en la que no salieron los pasos para darle un toque antiguo al cortejo, no podemos dejar de mencionar el Viernes Santo de 1970, cuando se conmemoraron los 400 años de la procesión y ya dijimos que fue cuando se comenzó a utilizar la planta eléctrica y los reflectores para la iluminación de las andas, al igual que para la celebración del centenario, tampoco salieron los pasos y en su lugar se sacaron las estaciones del via crucis, insignias, ángeles llorones, etc.

En 1888 siendo presidente de Guatemala el general Manuel Lisandro Barillas ordenó que toda procesión quedaba secularizada, es decir, que no podían ir sacerdotes con ornamentos de rito, lo que provocó que el presidente de la hermandad fray Julián Raymundo Jacinto y Riveiro, en sesión de junta directiva del Jueves Santo 29 de marzo, ordenara que no saliera la procesión,  esto   indignó a los devotos que, haciendo caso omiso,  llegaron al templo el Viernes Santo a las tres de la tarde y abrieron la puerta de la capilla del Señor llevándolo en procesión regresándolo en absoluto silencio y respeto. Esa actitud la tomaron pues sabían que si no salía en esa ocasión probablemente no lo volvería a hacer nunca más.

Como esa, deben de haber muchas mas historias, leyendas y anécdotas relacionadas al Señor Sepultado, quien es parte de la historia y el corazón de los guatemaltecos.

Author: Cucurucho en Guatemala

Este espacio es de libre opinión, por tanto, no significa que el proyecto Cucurucho en Guatemala comparta los ideales, testimonios o comentarios que en esta sección se encuentran. Los autores de las anécdotas son de propiedad de quien las envía y nosotros únicamente las publicamos.


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