300 años de consagración de Jesús de la Merced

Los 300 años de consagración de Jesús de la Merced son parte histórica, cultural, social y económica de Guatemala.

Los testimonios entorno al Patrón Jurado:

Las Marchas Fúnebres:

Iconografía de Jesús de la Merced:

La historia de la devoción a Jesús de la Merced:

La consagración y títulos de Jesús de la Merced:

Leyendas, cuentos e historias entorno a Jesús de la Merced:

Oraciones y literatura dedicada a Jesús de la Merced:

El quiz de Jesús de la Merced:

Librería contemporánea sobre Jesús Nazareno de la Merced:

Videoteca de Jesús de la Merced:

 

300 años de consagracion de Jesus de la Merced
300 años de consagración de Jesús de la Merced

300 años después se sigue cumpliendo la voluntad del Señor

“Decir por la voluntad del Señor es repetir una expresión frecuentemente utilizada por los guatemaltecos desde hace muchos años, aunque guardo la impresión que muchas de nuestras familias ahora muy poco la tienen presente como consecuencia de que de un tiempo a esta parte nuestros hogares han sido víctimas de una generalizada quiebra incontenible de valores, principios y religiosidad. Ojalá esté equivocado. Que todo sea una falsa impresión motivada por los últimos acontecimientos que han conmovido a nuestra sociedad, especialmente aquellos de carácter político, económico y social.”

En lo personal, estoy convencido que la voluntad del Señor no ha sido esa y que haciendo un profundo llamado a nuestra conciencia, unidos en una granítica decisión, podríamos recuperar los valores y principios que ahora consideramos perdidos.

Es que si no hubiera sido por la voluntad del Señor los capitalinos no hubiéramos podido tener el gozo y disfrute de contar con su presencia en la nueva ciudad capital y para demostrarlo, basta traer a colación algunas citas históricas: “El 29 de julio de 1773 la ciudad de Santiago de los Caballeros, capital del reino de Guatemala fue sacudida por los tristemente célebres terremotos de Santa Marta”.

“Dichos fenómenos sísmicos le causaron severos daños a aquella ciudad y obligaron a los habitantes a plantearse dos alternativas: reconstruir la ciudad de Santiago o trasladarla inmediatamente lejos de los volcanes circundantes, considerados causa de los terremotos”.

“Quienes abogaban por el traslado fueron llamados “traslacionistas”, dirigidos por el capitán general Martín de Mayorga y quienes querían permanecer en aquella ciudad y reconstruirla eran conocidos como “terronistas”, cuyo líder fue el arzobispo Pedro Cortés y Larraz”.

“Según los traslacionistas, habían dos lugares ideales para fundar la nueva ciudad: el valle de la Ermita y el valle de Jalapa. Finalmente, el 9 de septiembre de 1773, acompañado de la Audiencia y de otros tribunales, el capitán Mayorga abandonó Santiago, se trasladó al valle de la Ermita y fundó una sede de gobierno provisional en el pueblo de la Asunción”.

“Una de las medidas tomadas por el presidente de la Audiencia Martín de Mayorga para forzar el traslado de la ciudad fue el envío de la escultura más importante de la ciudad. Por ello, en 1778 ordenó el traslado de Jesús Nazareno de la Merced, junto con la imagen de la Virgen para obligar a los mercedarios a mudarse. El traslado fue penoso, pues los indígenas encargados del trabajo se tardaron en llegar a recogerlo y los feligreses rezaban y lloraban la pérdida de la imagen mientras esperaban.

Cuando salió Jesús de la Merced en un cajón, las personas lo acompañaron hasta la garita de las Ánimas en las afueras de la ciudad; un devoto llevó cargando la cruz de la imagen hasta San Lucas Sacatepéquez
y en Mixco, las imágenes llegaron finalmente a la Nueva Guatemala de la Asunción por la noche, y el Cristo fue recibido por los frailes franciscanos y luego por los mercedarios, para ser depositados en una armazón de madera en el terreno en donde iba a construirse el tempo mercedario de la nueva ciudad. Martín de Mayorga llegó a ver la imagen, dando así por concluido el episodio más difícil del traslado de la ciudad”. (Referencia: Doctor Johann Estuardo Melchor Toledo, páginas 151 y 152. “El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; Crónica de la emigración de sus imágenes”)

La voluntad del Señor se ha visto desde que en el año de 1654 los mayordomos de la Cofradía de Jesús Nazareno de La Merced entonces situada en la Antigua Guatemala pidieron licencia al Obispo para hacer una imagen propia, la que fue burilada por el escultor Mateo de Zúñiga y encarnada por José de la Cerda ese mismo año, habiendo sido colocada en su capilla el 27 de marzo de 1655. Por su gran belleza y perfección, de inmediato ganó inmensa devoción, sirviendo también de inspiración para crear otras imágenes hasta llegarse a constituir en un patrón artístico.

Su consagración se realizó hace 300 años, precisamente el 5 de agosto de 1717, es decir apenas sesenta y dos años después de haber sido colocada en su camerino por el Obispo Fray Juan Bautista Álvarez y Toledo el 5 de agosto de 1717 en solemne ceremonia a la que asistió la Real Audiencia, el Ayuntamiento, el Cabildo Eclesiástico, órdenes de religiosos y masivamente la feligresía.

Jesus de la Merced en 1932
Jesus de la Merced en 1932. Colección privada de Luis Ordoñez

Por la misma voluntad del Señor sesenta y seis años después de haber sido colocada en su capilla la ya Consagrada Imagen de Jesús de La Merced, el 28 de febrero de 1721 el Ayuntamiento la juramentó como Patrón Jurado Contra las Calamidades (agua, fuego, temblores, pestes y demás necesidades).

De esa cuenta anualmente se confirma dicho reconocimiento a través de la llamada “Reseña del Patrón
Jurado” todos los martes de la Semana Santa, cuando la imagen sale en procesión previa al cortejo mayor que tradicionalmente se realiza el Viernes Santo y también se ha repetido en múltiples ocasiones en que las calamidades han azotado nuestra patria, como por ejemplo el último terremoto de 1976.

La voluntad del Señor hizo que el 25 de junio de 1778 el Capitán General don Martín Mayorga girara la orden para que la Consagrada Imagen de Jesús de La Merced fuera trasladada del Valle de Panchoy, Antigua Guatemala, al Valle de la Ermita o Valle de la Virgen, permaneciendo desde entonces en la
Nueva Guatemala de la Asunción, ahora en su suntuoso templo mercedario que fuera construido
a instancias del antigüeño Fray Miguel Martínez Alpírez y luego bendecido y consagrado el 30 de enero de 1813.

Y hoy, por la voluntad del Señor después de los 300 años de haber sido consagrada la Imagen de Jesús nos permite participar a sus pies de tan magno evento.

Artículo extraído de: Suplemento Semana Santa 2017. Guatemala, Viernes de Dolores, 7 de abril de 2017, Suplemento Especial de Diario La Hora / Página 3 por Francisco Cáceres Barrios.